LAS GUERRAS CARLISTAS EN EL RINCON DE ADEMUZ Y LA ZONA, SEGUN LOS DOCUMENTOS (II). PRIMERA G.C. (1833-1840). PERIODO 1834-1835

PERIODO 1834-1835


Tropas carlistas recibiendo la bendición (de Augusto Ferrer-Dalmau)

El 29 de septiembre de 1833 muere en Madrid el rey Fernando VII y es proclamada reina su hija Isabel II y, por minoría de edad, se nombra regente a su madre, María Cristina de Borbón-Dos Sicilias. La duración de esta primera guerra (1833-1840), viene a coincidir con el tiempo de la regencia de la mencionada María Cristina. Carlos María Isidro de Borbón, hermano de Fernando VII, no reconoce a su sobrina Isabel y pretende defender sus derechos dinásticos, mediante la firma desde su exilio en Portugal del llamado “Manifiesto de Abrantes” (1 octubre 1833), por el cual, pretendía pasar a ser rey de España con el nombre de Carlos V.
          “No ambiciono el trono; estoy lejos de codiciar bienes caducos; pero la religión, la observancia y cumplimiento de la ley fundamental de sucesión y la singular obligación de defender los derechos imprescriptibles de mis hijos... me esfuerzan a sostener y defender la corona de España del violento despojo que de ella me ha causado una sanción tan ilegal como destructora de la ley que legítimamente y sin alteración debe ser perpetuada. Desde el fatal instante en que murió mi caro hermano (que santa gloria haya), creí se habrían dictado en mi defensa las providencias oportunas para mi reconocimiento; y si hasta aquel momento habría sido traidor el que lo hubiese intentado, ahora será el que no jure mis banderas, a los cuales, especialmente a los generales, gobernadores y demás autoridades civiles y militares, haré los debidos cargos, cuando la misericordia de Dios me lleve al seno de mi amada Patria, a la cabeza de los que me sean fieles. Encargo encarecidamente la unión, la paz y la perfecta caridad. No padezco yo el sentimiento de que los católicos españoles que me aman, maten, injurien, roben ni cometan el más mínimo exceso...”
Abrantes, 1 de octubre de 1833. Carlos María Isidro de Borbón.
 
María Cristina, Isabel II y Carlos María Isidro (retratos de Vicente López Portaña)

Con esto, queda inaugurada la Primera Guerra Carlista en España. Guerra, por otro lado, que tras su origen y justificación dinástica, tuvo también otros motivos (quizás más importantes): políticos, sociales, económicos, religiosos, forales,… En mi humilde opinión, principalmente, un enfrentamiento entre la sociedad rural y tradicional, contra el sistema liberal que defendía la burguesía urbana. Todo ello con sus matices, y que tampoco vienen a cuento en este trabajo.
Esta primera fue, con diferencia, la más larga de todas las guerras civiles que ha sufrido nuestro país.

Comienza el año 1833, siendo regente de España María Cristina de Borbón-Dos Sicilias y con el gobierno de Francisco Cea Bermúdez, que representaba un intermedio entre los absolutistas moderados y los liberales moderados (excluyendo a absolutistas ultrarrealistas o apostólicos, y a liberales progresistas). Gobierno de carácter inmovilista en cuanto a al régimen y reformista en cuanto a la Administración del Estado.



Francisco Cea Bermúdez (Biblioteca Nacional)

Es de interés saber cómo empezó el levantamiento carlista en el Maestrazgo y Bajo Aragón por la repercusión posterior que tuvo en esta zona:
El 13 de noviembre de 1833 tuvo lugar un levantamiento en Morella (Castellón) a las órdenes del barón de Hervés (Rafael Ram de Víu y Pueyo), donde, aprovechando la situación fortificada de la población, se refugian antiguos voluntarios realistas y miembros del ejército absolutista apartados o licenciados de Valencia y Aragón.


Rafael Ram de Víu y Pueyo, "Barón de Hervés"


Castillo de Morella (elperiodicomediterraneo.com)

A primeros de diciembre (1833) abandonan la plaza tras el avance de las tropas gubernamentales. Son destrozados en el enfrentamiento de Calanda (Teruel), y fusilado el barón de Hervés, con lo que, de momento, queda descabezada la rebelión Carlista en el Maestrazgo (Valenciano-Aragonés).
A partir de entonces, los carlistas empiezan a actuar en pequeñas partidas. Las más importantes fueron encabezadas por “Carnicer” (Manuel Carnicer, de Alcañiz), “el Serrador” (José Miralles Marín, de Villafranca del Cid), “Quílez” (Joaquín Quílez, de Samper de Calanda), “Cabrera” (Ramón Cabrera Griñó, de Tortosa), “Forcadell” (Domingo Forcadell y Michavila, de Ulldecona)…

Domingo Forcadell 


El Serrador (mayores.uji.es)

Joaquín Quílez

           Manuel Carnicer (enciclopedia-aragonesa.com)


       Ramón Cabrera (elmundo.es)

El 15 de enero de 1834 llega al gobierno Francisco Martínez de la Rosa, que representa al ala moderada del liberalismo. Su proyecto de gobierno trata de legitimar el trono de Isabel II. Organiza la campaña militar contra los Carlistas. Se hacen reformas administrativas (administración pública, educación, política exterior...) y económicas (industria, comercio, agricultura...). Quizás lo más destacado fue la promulgación del "Estatuto Real", en abril de 1834, que no fue una "Constitución", sino una "Carta Otorgada" (la otorga el Rey; en este caso la Regente).


Francisco Martínez de la Rosa

Las primeras noticias de esta Primera Guerra Carlista, y referentes a la zona, las encuentro en la primavera de 1834.


… La primera partida carlista sería la de Carnicer, que al frente de sus fuerzas aragonesas invadiría, durante marzo y abril de 1834, la zona de Salvacañete. También actuarían las encabezadas por Cabrera, Quílez y el Serrador, que al frente de unos mil quinientos infantes y unos cien de caballería, invadieron varios pueblos, como Moya, donde queman las casas de los urbanos [milicias liberales] y fuerzan a las mujeres de éstos.[1]



Moya. Castillo (foto propia)

ESPAÑA - CRONICA DE LAS PROVINCIAS
CUENCA, 3 de octubre [1834]
El 28 de agosto se alzaron Perejil [Antonio Ruiz] y Trones [F. Ibáñez] a la inmediación de Mira y Cardenete; y no tardó en unírseles Zirondo [o "Cirondo"], ladrón famoso conocido por el Mesonero del Peral [Francisco Antonio León, (a) "Mesonero del Peral" o "Cirondo"]. El subdelegado de policía del partido de Requena con los Milicianos Urbanos del distrito, y el activo y patriota regente letrado de Minglanilla con los de su pueblo y comarcanos, los arrojaron en el instante del sitio de su levantamiento, impidiéndoles reunir toda la gente con que al parecer contaban. El señor comandante general marchó al marquesado de Moya a la primera noticia de la ocurrencia con un destacamento de la fiel guardia Real de infantería que se hallaba en esta capital, y una compañía del brillante regimiento de la misma arma de la Princesa.[2]

Partes recibidos en la Secretaría de Estado y del Despacho de la Guerra

El capitán general de Valencia con fecha 6 del corriente [1834 septiembre] dice a este ministerio lo que sigue:
[1834 agosto, finales]“El regente de la jurisdicción de Requena y el encargado de policía de Simancas [Sinarcas] me participaron la formación de una facción en las inmediaciones de Moya, comandada por D. Antonio Ruiz Peregil, que debía fomentarse con gente de esta provincia, y desde luego destaqué en persecución suya 150 hombres del batallón de Almansa y algunos Urbanos de los pueblos más inmediatos a aquel punto; y el alcalde de dicho pueblo de Simancas [Sinarcas] me avisa hoy que la facción, temerosa sin duda de las columnas destinadas a su persecución, se ha disuelto enteramente, restituyéndose a sus casas los que la componían, excepto el cabecilla, que con 7 u 8 hombres se ha ocultado en la sierra, y es perseguido vivamente”.[3]

NOTICIAS DE LAS PROVINCIAS - Valencia, 20 de septiembre [1834]
… El malhadado D. Antonio Ruiz Perejil, que logró escaparse a las pesquisas que varios alcaldes hacían para su captura, ayudado de unos cuarenta miserables, todos ellos la hez de la sociedad, levantó el estandarte de la rebelión en el marquesado de Moya, limítrofe con esta provincia, y en el momento se vio rodeado por un destacamento de Almansa a las órdenes de su segundo comandante Manzanera, y por los urbanos de varios pueblos, tanto de esta provincia como de la de Cuenca, todos los que a las órdenes de aquel vigilante y activo comandante general los persiguieron, atacaron y destrozaron habiéndole obligado a huir con seis o siete de sus secuaces, que perseguidos nuevamente por tropas procedentes de Teruel y de la parte de Morella, han quedado a pie, desarmados casi completamente, no quedándoles otro recurso para su salvación que vagar por lo más espeso de los bosques.[4]

[1834 septiembre, mediados]…El capitán general de Aragón, con fecha 16 del presente dice a este Ministerio que el gobernador militar y político de la ciudad de Teruel con la del 12 del mismo le manifestaba entre otra cosas el buen espíritu que reinaba en la sierra de Albarracín, como lo acreditaba la conducta de algunos pueblos, y particularmente lo ocurrido en el de Guadalaviar, en el cual, habiéndose presentado 40 facciosos de la horda de Antonio Ruiz (a. Perejil), fueron arrojados a pedradas por el vecindario de aquel pueblo, y otros comarcanos convocados por el corregidor para persecución y extermino de los facciosos.[5]

En noviembre de 1834 el cabecilla carlista José Miralles [el "Serrador"], se une en Cantavieja con las fuerzas de Carnicer [Manuel Carnicer], pero a los pocos días se separan por desavenencias entre ambos jefes. Es entonces cuando El Serrador es perseguido por las tropas de la Reina, y alcanzado el 17 de noviembre, en las inmediaciones de Vallanca, donde sufre su facción 12 bajas, y es perseguido en su huída hacia la sierra de Albarracín.


Parte recibido en la secretaría de Estado y del Despacho de la Guerra. Capitanía general de Aragón.
El segundo cabo de la provincia de Valencia manifiesta que el alcalde mayor de Chelva le participa en oficio de 19 del corriente [1834 noviembre], que marchando a la cabeza de 100 Urbanos en persecución de la gavilla del Serrador, logró alcanzarla [noviembre 17] en una masía inmediata a Ballanca [Vallanca], y que habiéndose apoderado de una posición ventajosa la había atacado, causándole la pérdida de 12 facciosos. Que noticioso de haber llegado tropa de Cuenca y Urbanos de Moya, y de habérsele unido un sin número de estos pertenecientes a los pueblos inmediatos, continuaba la persecución de dicha gavilla, la que esperaba ver totalmente destruida, pues huía muy desalentada en dirección a la sierra de Albarracín.[6]


Vallanca. Casa Pósito (vallanca.es)

NOTICIAS DE LAS PROVINCIAS [1834 noviembre, mediados]
ADEMUZ, 19 de noviembre.- Noticioso en la noche del 15 del que rige el capitán comandante de los Urbanos de esta villa de Ademuz D. Felipe Calza***, de que una división compuesta de 400 facciosos huyendo del valor de las tropas del Excmo. Sr. capitán general de Valencia y coronel Rebollo que se hallaban en Torrijas , había pasado el Guadalaviar por el puente de Santa Cruz con el fin de internarse en el Marquesado de Moya, y pasar a la sierra de Albarracín, sin reparar en las lluvias continuas, en el cansancio de los Urbanos que tres días con sus noches se hallaban de fatiga en aptitud de defenderse en caso de aproximarse a esta villa [Ademuz], en ayunas, sin ración y sin prevención alguna, llevados de su fuego patriótico partieron de ésta a las cuatro de la mañana del 17, llegaron a Vallanca, y habiéndoseles reunido como unos doce Urbanos de aquel pueblo con unas malas escopetas, fueron en persecución de la facción. Toda la fuerza de los Urbanos consistía en unos 78 hombres; y sin embargo de ser tan desproporcionada, no omitían medio alguno para encontrarse y batirse con la facción. Con el mayor entusiasmo pasaron por los montes más escabrosos para atajarles y salirles al encuentro: lo consiguieron en fin después de una precipitada marcha de ocho horas, colocados por su comandante en una posición ventajosa entre el valle de Carmona y Masegarejo [Salvacañete], esperaron con todo silencio y precaución la llegada de dichos facciosos, y al arribo de éstos apeó el comandante de Urbanos de su caballo; tomó un fusil y pronunciando la voz de viva Isabel II mandó hacer fuego juntamente con él todos lo hicieron con el mayor ardor por espacio de media hora y mientras tuvieron municiones: concluidas éstas, mandó el comandante (conociendo la superioridad del enemigo) se retirasen con el mejor orden, como así se ejecutó. El resultado de esta gloriosa acción ha sido quedar muertos en el campo 7 facciosos y 16 heridos entre ellos un eclesiástico: se les ha pillado un caballo, mochilas, ropas y otros efectos, y dado libertad a 22 bagajeros y un preso que llevaban atado, siendo la mayor victoria el no haber habido desgracia alguna de parte de los Urbanos a pesar de las muchas balas que les dispararon. Retirados éstos fueron á Salvacañete en donde encontraron al Sr. Aldama, comandante general de la provincia de Cuenca con su columna, y a quien acompañaron en persecución de la facción hasta Terriente, lugar distante de Albarracín tres horas, en donde dicho comandante general les dijo se volviesen a sus casas por no ser ya necesarios; por cuyo mandato regresaron a esta villa [Ademuz y Vallanca] el 19 por la tarde, día memorable de nuestra Reina Doña Isabel II. No se encuentran expresiones para manifestar el valor y entusiasmo del comandante y sus Urbanos y su amor a las libertades patrias, y sólo por lo referido podría colegirse una vislumbre de su lealtad a nuestra adorada Reina Doña Isabel II.[7] 
   *** D. Felipe Calza, aparece en la “Guía de Forasteros en Madrid para el año 1842”, como diputado de las Cortes Españolas por Valencia.
   *** También aparece en el "Boletín Oficial de la Provincia de Albacete" de 29 de agosto de 1849 como propietario de las tierras de la mina de azufre "San Rafael", en Ademuz, y que dicha mina fue abandonada en julio de ese año.


Valle de Carmona en Salvacañete (foto de Ignacio Latorre Zacarés)

NOTICIAS DE LAS PROVINCIAS
CUENCA 20 de abril.- [1835]… También ha sido preso en una alquería del término de Utiel por D. Mariano García, comisionado al efecto por el gobierno civil de esta provincia y milicianos Urbanos de dicho pueblo, el canónigo de esta santa iglesia D. Isidoro Salazar [canónigo de la catedral de Cuenca], mariscal de campo que fue en las facciones de 1823, y prófugo desde que se alzó la de Peregil en septiembre del año pasado.[8]

En junio de 1835 [Bonet; Román Bonet (a) "Chambonet"] fue atacado por las tropas de la reina entre Ladruñán y Santa Olea (Teruel), teniendo 2 muertos y 3 heridos. Cinco meses después fue sorprendido en Torrijas (Teruel) por una columna de la guardia nacional de Ademuz, pudiendo huir gracias a la oscuridad de la noche, aunque abandonan­do diversos efectos.[9]


El 7 de junio de 1835 pasa a presidir el Gobierno de España D. José María Queipo de Llano (Conde de Toreno). Este gobierno, de carácter moderado, dura apenas 3 meses. Se prohíbe durante este gobierno la trata de esclavos (pero no la esclavitud en los territorios españoles de América).



José María Queipo de Llano

CRONICA DE PROVINCIAS
CUENCA 21 de julio [1835].- SALIDA DE UNA COLUMNA EN PERSECUCION DE LOS FACCIOSOS.
Ayer salió el comandante general Albuerne con una columna de 300 hombres, compuesta de una compañía de zapadores, tiradores de seguridad y Urbanos [milicias liberales] móviles, en busca de la facción de Cabrera y el Serrador, que según el último parte, se hallaba en el puente de Santa Cruz de Moya, después del encuentro que había tenido con los Urbanos de Chelva. Es probable que viéndose perseguidos no penetren en la provincia, en cuyo límite se hallan, y que se inserten en la de Teruel por el rincón de Ademuz y sierras inmediatas. Decimos esto en el buen espíritu que reina en los pueblos del marquesado de Moya, que en la guerra de la independencia fueron el terror de los franceses, entre ellos se halla el lugar de Talayuelas, que son sólo 120 vecinos tiene 104 Urbanos, de ellos más de 60 que han servido en el ejército y de estatura semicolosal, como buenos serranos, pues hay 69 que pasan la marca desde dos hasta once pulgadas. La lástima es que les faltan armas: a pesar de que hace tiempo propusieron equiparse si les permitían cortar y beneficiar cuatro mil pinos de unos dos millones que tienen en su término: ofreciéndose las mujeres a coser de balde los uniformes. (B.O.)[10]


Santa Cruz de Moya (turismocastillalamancha.es)


Talayuelas (verpueblos.com)

EXTRACTO DE COMUNICADOS
[1835 agosto 22] Los señores don Miguel de Córdova, comandante de armas de Utiel, y don Estanislao Ballester, capitán comandante de la Milicia Urbana del mismo, en 22 de agosto, nos manifiestan el sentimiento que les ha causado las falsas noticias que de Cuenca nos comunicaron acerca de la sorpresa que se supuso haber sufrido la Milicia Urbana de aquella villa por faltarle un buen caudillo que la dirigiese; para desmentir tal absurdo expresan, los indicados señores que el cabecilla Cabrera y su compañero el Serrador, no han pisado el territorio de aquella leal provincia, y sí sólo han entrado en Chelva, villa de Valencia, por lo que atendida la inmediación del punto atacado se creyeron en circunstancias críticas, y por lo mismo se dispusieron a la defensa, tomando cuantas medidas les parecieron oportunas para evitar una sorpresa, siendo de advertir que con solos 59 Urbanos armados estuvieron por espacio de seis días esperando ser acometidos por más de 400 asesinos que tenían a cuatro horas de distancia, sin que éstas se determinasen a verificarlo vista su resolución de perecer primero que ser presa de tan vil canalla.[11]

El 14 se septiembre de 1835, la Regente nombra como Jefe de Gobierno a D. Miguel Ricardo de Alava y Esquivel (muy a su pesar, por ser liberal progresista, o "exaltado", ideología con la que no comulgaba María Cristina). En ese momento era embajador en Londres. Alava dimitió y no llegó a jurar su cargo, permaneciendo en Londres.



Miguel Ricardo de Alava y Esquivel (por William Salter)

[1835 septiembre, mediados] El Boletín Oficial de Castellón de la Plana dice que: “Las facciones de Quílez [Joaquín Quílez] y Serrador [José Miralles], que trataban de reunirse en Mora [de Rubielos] con Cabrera, no han podido verificarlo, a causa de la incesante persecución de la columna del brigadier Nogueras [Agustín Nogueras y Pitarque], y por la del coronel del provincial de Burgos D. Eulogio Berdugo. Dichos cabecillas han salido de Valdelinares con dirección a Gúdar en la tarde del día 17 [1835 septiembre], y en la mañana del 18 sabemos había salido de Fortanete el brigadier Nogueras hacia Allepuz, distante una legua de Gúdar: en cuyo punto serán batidos por las valientes tropas de S. M. la Reina nuestra Señora, si no echan a correr como lo tienen de costumbre. Cabrera parece ha intentado dirigir su movimiento sobre Utiel, y dudamos salga sin experimentar gran descalabro”.[12]



Agustin Nogueras y Pitarque

En septiembre y octubre de 1835 hubo dos intentos, a cargo de Joaquín Quílez, Domingo Forcadell y Ramón Cabrera, para apoderarse de la ciudad de Requena, como puente para una futura incursión en La Mancha.

[1835 septiembre, mediados] De la vertiente meridional del Maestrazgo [Cabrera] desciende, a poco a la frontera de Castilla: amenaza a Ademuz, embiste a Requena y recorre parte de la provincia de Cuenca. Las tropas de la Reina, con una virtud sin ejemplo, le persiguen sin cesar, le arrebatan su botín, y le obligan a regresar a las montañas del Maestrazgo por la parte de Tortosa, siendo alcanzado y batido por el general Amor en Mora de Rubielos. Mas todas estas marchas y contramarchas eran mucho más funestas a las tropas de la Reina que a los facciosos.[13]


[1835 septiembre, mediados]… Las facciones de Valencia han entrado en la provincia de Cuenca por el Rincón de Ademuz, adelantándose hasta Requena con fuerzas bastante considerables. Veremos si las alcanzan y escarmientan las tropas que salieron de Valencia en su persecución.[14]


NOTICIAS DE ESPAÑA
CUENCA 22.= [1835 septiembre] Los facciosos de Quílez, Cabrera y el Serrador, entraron en Moya el 19 en número de 1.500 infantes y 100 caballos, según los partes: han quemado las casas de los urbanos, han forzado a las mujeres de éstos, han cometido toda clase de crueldades y han degollado hasta tiernos niños: han hecho un saqueo horroroso y han asesinado al boticario. El comandante general marqués de Villacampo ha salido con una columna, y hasta ahora nada se sabe. Aquí se están fortificando hasta los arcos de la plaza, pues en un caso de ataque tratamos de encerrarnos con nuestras familias en la casa de la Inquisición. (Corresp. del Eco)[15]

En el Boletín de Cuenca del día 22 del corriente [1835 septiembre, mediados] que acabamos de recibir, se lee lo siguiente:
“El rebelde cura Cabrera [Ramón Cabrera y Griñó] ha osado invadir la frontera de esta provincia por la parte de Aragón con bastante fuerza, y después de haber penetrado en Moya, en donde cometió todo género de excesos, se ha dirigido hacia Landete y Garaballa. Una columna de bizarras tropas al mando del digno comandante general marqués de Villacampo marchará precipitadamente contra la facción, que es seguro no se atreverá a medir sus fuerzas, aunque superiores en número, contra los valientes que la buscan para escarmentarla. En la tarde de ayer ha entrado en esta ciudad otra columna de trescientos hombres, todos urbanos, al mando del acreditado coronel D. José de Albornoz [José Ruiz de Albornoz], y seguirá a unirse con el Sr. comandante general, luego que lleguen algunas otras compañías de infantería Urbana, que se esperan aquí de un momento a otro. Tanto los Urbanos como la tropa del ejército se hallan animados del mejor espíritu, y sólo desean ocasión de teñir sus bayonetas en sangre rebelde”.[16]

[1835 septiembre, mediados]… Abandonada la persecución de esta facción, Cabrera pudo entregarse a sus sueños más dorados. Cruzando el día 14 por Sarrión, Manzanera y Ademuz, fue a pernoctar a Utiel el 19. Quiso al siguiente [septiembre 20] probar fortuna contra Requena seguro de que su conquista le proporcionaba víctimas, recursos y dinero, pero los requenenses le conocían, y se contentó con ofrecerles una ocasión para probar al mundo que eran los mismos que defendieron la libertad el año 1823 y los que por ella sufrieron más tarde destierros y prisiones.
La ciudad de Requena en su parte antigua, llamada la Villa, tiene una posición elevada y defendible, pero la nueva, situada en un llano y que se corre por un collado llamado de las Peñas, está dominada por las alturas inmediatas. Por ésta comenzó Cabrera el ataque llamando la atención su caballería con correrías y excursiones por los flancos. Su guerrilla y columna de infantería se dirigían con cierta serenidad y arrojo hacia el barrio de las Peñas. Fuera de esta calle había una compañía de nacionales extendida en guerrilla que, con sus acertados fuegos, contenía el ataque faccioso.
Apenas se atrevía a avanzar, pero, provocado por los nacionales, acometió con más empeño, y aquéllos se replegaron en el mayor orden al abrigo de las casas. Cuando los facciosos estuvieron a tiro de la población, las torres, ventanas y tejados aparecieron coronados de gente armada, mientras las mujeres y niños abrían zanjas en las calles o cruzaban carros y maderas. No puede darse más decisión, una actitud más imponente. Parecía que dentro de Requena estaba el ejército y, sin embargo, no había un solo soldado. Los nacionales habían causado sesenta bajas en la facción y habían hecho conocer a Cabrera que las calles de Requena le estaban vedadas.[17]

De Requena con fecha del 26 [1835 septiembre] nos dicen lo siguiente:
“Las facciones de Forcadell y Cabrera se presentaron el 19 al anochecer en Utiel, y al siguiente a la una de la tarde nos avisaron los vigías hallarse sobre nosotros y con dirección a introducirse por el barrio de las Peñas, favorecidos de las muchas salidas al campo. La perentoriedad no dio lugar a organizar una resistencia, y era preciso sucumbir o arrostrar con ella. El entusiasmo de esta milicia y su vecindario no hacia dudosa la elección. Las compañías de granaderos y cazadores, únicas que están armadas, salen a recibirle, oponiéndole una tenaz resistencia; el enemigo empeña su combate en guerrilla, favorecido de ribazos y tapias; pero inútilmente busca ventajas sobre nuestros valientes; presenta sus fuerzas en tres columnas y amenaza otros puntos de la población, y en todos ellos se estrella con el valor de los Urbanos y patriotas: el tercio de caballería hizo una salida llamando la contraria y unos 150 infantes que destinaron en su persecución; el fuego era sostenido en todos los puntos y la facción no adelantaba, hasta que la noche puso término á la contienda. A las 8 recibimos en auxilio 110 Urbanos de Confrentes que reforzaron nuestros puestos, y en ellos esperábamos con sangre fría nuevos ataques; hasta que nuestras descubiertas nos avisaron la retirada del enemigo en dirección a Siete Aguas, perdida la esperanza de nuestra rendición, como solicitó el jefe rebelde en oficio que pasó a las 9 de la noche, y cuya contestación le hizo conocer la constancia en defendernos o morir.
Nuestra pérdida ha consistido en la de un cabo de cazadores, y la del enemigo en siete muertos y varios heridos.
Si esta defensa no es de gran consecuencia por la baja del enemigo, la tiene por la fuerza moral que hubiera ganado humillando el primer pueblo de la provincia [Cuenca] [recordemos que hasta 1851 la comarca Utiel-Requena pertenecía a la provincia de Cuenca, Castilla la Nueva] y tan en contacto con la de Valencia; y ha sido además gloriosa por el corto número de armas con que se ha hecho la resistencia, no habiendo pasado de 180 fusiles, cuando hay 600 urbanos que no los tienen.
Ustedes conocerán el compromiso de esta población que se preparan a nuevas resistencias, pero al gobierno toca darnos lo que falta, esto es fusiles, pues buena voluntad y decisión aquí nos sobra. Las fuerzas enemigas eran más de mil y cien infantes y 53 caballos, y de todo ello se ha dado parte al gobierno circunstanciadamente”.[18]

NOTICIAS OFICIALES
Con fecha 25 [1835 septiembre] del que rige comunica el gobernador civil de Cuenca al ministerio de lo Interior que un vecino de aquella capital que el 20 del mismo se hallaba en Requena, fue testigo del ataque que a las tres de la tarde de aquel día sufrió la expresada villa por parte de los facciosos de Aragón, que habían invadido la provincia, y fueron rechazados y obligados a retirarse hacía el pueblo de Quiraguas [Jaraguas]. Añade el gobernador civil que los pueblos situados en los confines de toda la provincia de Cuenca con Aragón desde Moya a Utiel, han dado la más evidente prueba de su acendrada lealtad, abandonando sus hogares al acercarse los rebeldes, y desplegándose en todos aquéllos tal entusiasmo por sostener el trono de nuestra augusta Reina doña Isabel II y las libertades patrias, que más de 500 urbanos se habían presentado en la capital pidiendo ser empleados en la defensa de tan sagrados objetos y en el exterminio de los invasores, habiendo en efecto salido la mayor parte a las órdenes del coronel Albornoz [José Ruiz de Albornoz], para reunirse a la columna de operaciones que manda el comandante general.[19]

Un periódico de esta capital [Madrid] dice lo siguiente:
[1835 septiembre, últimos] “Según las últimas noticias de Requena, parece que aquellos patriotas habitantes resistieron el primer ataque de las facciones del cura Cabrera y demás cabecillas. Obligados éstos a detenerse en el convento extramuros camino de Utiel, donde fueron bien recibidos, y habiéndose reunido entretanto los urbanos de Requena y pueblos comarcanos, se decidieron a tomar la ofensiva, y atacando a los rebeldes, los pusieron en fuga después de siete horas de fuego. Los leales parece que han perdido dos milicianos, pero el enemigo ha sufrido gran pérdida, habiendo sido fusilados dos frailes y dos facciosos aprehendidos. Esperamos los pormenores y el resultado de las columnas nacionales que por tres puntos marchaban en socorro de Requena sobre la facción”.[20]


Requena. El Castillo - Torre Homenaje (foto de Carlesmari)

ALICANTE 24 de septiembre [1835].= SALIDA DEL GOBERNADOR.= PROCLAMA DEL MISMO.
Con motivo de aproximarse a esta provincia los facciosos de Cabrera y demás, ha salido de esta plaza el señor gobernador con la tropa y Urbanos disponibles, y antes publicó la siguiente alocución:
"ALICANTINOS: Acabo de recibir noticias de que los facciosos que divagaban por los confines de las provincias de Aragón y Valencia han contramarchado hacia Utiel.
Como podía suceder de que sus planes sanguinarios fuesen aproximarse a esta provincia, clásica en patriotismo y lealtad, voy a ponerme esta tarde misma al frente de una columna que en combinación con las que persiguen a aquellas hordas de forajidos, concurra a su exterminio".[21]

El 25 de septiembre de 1835 se forma nuevo gobierno que preside D. Juan de Dios Alvárez de Mendizábal. Mendizábal es considerado como "liberal exaltado" (ala progresista o más a la izquierda de los liberales). Durante este gobierno se suprimen las órdenes religiosas (fue más allá de su predecesor el Conde de Toreno, que había suprimido los conventos de menos de doce religiosos) y se desamortizan parte de los bienes de la Iglesia Católica.

Esta medida, la Desamortización "de Mendizábal", ya se había emprendido de alguna manera por Manuel Godoy en 1798, y proseguida por la de Baldomero Espartero (1841) y la de Pascual Madoz (1854). 
En realidad, ninguna de estas desamortizaciones consiguió sus objetivos de incrementar erario público, financiar las guerras carlistas, etc... Más bien, y seguramente sin esa intención, el resultado fue quedar traspasadas esas propiedades a manos de los grandes propietarios y nobleza (que eran los que podían pagarlas, aunque por lo visto, se pagaban tarde y mal). Con estas medidas, se condenó a gran parte de las masas campesinas, que trabajaban en arriendo las tierras, a ser simples jornaleros y a la emigración; también a la proletarización de las ciudades con gentes que venían del campo.
Hago especial mención al tema de las desamortizaciones, pues casi toda esta parte de la población campesina descontenta, en determinadas comarcas tomó partido por la causa Carlista, viendo en estos gobiernos la causa de sus males.


Juan de Dios Alvarez de Mendizabal (José Gómez-Biblioteca Nacional)

Capitanía general de Castilla la Nueva. = Excmo. señor: El comandante general de Cuenca con fecha 29 de setiembre último me dice lo siguiente:
Excmo. Sr.: El comandante militar del cantón de Moya con fecha 28 me dice lo que sigue: En este momento, que son las diez de la mañana, recibo el oficio del comandante de armas de Ademuz que a la letra dice: “Acabo de saber en este momento que son las doce de la noche, que los facciosos se habían dirigido a Manzanera, cuyo pueblo estaba ocupado por nuestras tropas, y que después de un vivo fuego de ambas fuerzas, resultaron muertos ocho facciosos, por lo que la facción se retiró después de batida por nuestras valientes tropas. Lo que traslado á V. E. para que se sirva elevarlo al conocimiento de S. M. Dios guarde á V. E. muchos años.= Madrid 2 de octubre de 1835.= Excmo. señor.= El marqués de Moncayo.= Excmo señor secretario de estado y del despacho de la Guerra” [el Marqués de Moncayo era D. Vicente Jenaro de Quesada].[22]

[1835 octubre, mediados] Días pasados supimos que se había dirigido alguna fuerza hacia Cuenca, y que marchaba precipitadamente. Ahora tenemos cartas de aquella ciudad que explican este movimiento, anunciando que la facción de Cabrera ha vuelto a entrar en la provincia, amenazando a Moya y Requena. Habían salido contra ella el día 18 todas las tropas disponibles mandadas por el comandante general, y es probable que las de la Mancha lleguen también a tiempo.[23]


[1835 noviembre, a partir del 10] Parte recibido en la secretaría de Estado y del Despacho de la Guerra.
El capitán general de Castilla la Nueva remite al ministerio de la Guerra el parte siguiente:
Comandancia general de la provincia de Cuenca.= Excmo. Señor: Ya manifesté a V. E. el 10 que permanecía en Moya trasladándole el oficio que con fecha 7 del actual comunicaba desde Torija [Torrijas] el capitán de la 4ª compañía del batallón provisional de Castilla don Antonio Amieva. A pesar de esperar los avisos del capitán general de Valencia para la combinación proyectada, mi ardiente celo por defender los imprescriptibles derechos de nuestra inocente Reina, no me permitía permanecer en inacción sabiendo que la horda de facinerosos, comandada por el Organista [comandante Vicente Herrero (a) el "Organista de Teruel"], vagaba por los límites de la provincia de Aragón y Valencia, contiguos a la de mi mando; procuré adquirir noticias exactas, y sabedor de su paradero dispuse el 10 que a la columna mandada por el referido Amieva se le incorporase la que tenía situada en Santa Cruz [de Moya] al mando del teniente coronel graduado don José Morales, compuesta de una compañía del provincial de Ecija, otra del provisional de Castilla la Nueva, y 20 caballos del 2º y 3º ligeros, ordenando marchase en dirección a la Osilla [Losilla] al mando de dicho jefe, y que todos reunidos cayesen sobre el pueblo de Turija [Torrijas], en donde según el último parte habían entrado los facciosos procedentes de Sarrión, teniendo yo dispuesto salir a situarme en Arcos, para apoyar aquel movimiento. El resultado, Excmo. Sr., ha sido según calculé y denota el parte que me pasa dicho jefe, recibido en la Osilla [Losilla] y a hora y media del punto de la acción, cuyo literal contesto es como sigue:
“Columna expedicionaria de vanguardia de la provincia de Cuenca.= Según comuniqué á V. S. en mi oficio de anoche, salí con la columna de mi mando con dirección a Arcos, en donde tenía noticias exactas de hallarse la facción compuesta de 300 infantes y 30 caballos, mandada por el Organista, la que habiendo sido atacada a las tres de la mañana de hoy, tengo la satisfacción de participarle haber sido completamente derrotada y puesta en dispersión, causándole la pérdida de más de 60 muertos que fueron contados por reconocimiento practicado sobre el campo de la acción, e infinidad de heridos, cogiéndoles al mismo tiempo 17 caballos, con sus monturas, 3 cajas, lanzas, fusiles y otros efectos de guerra; cuyos particulares de la acción daré a V. S. en parte circunstanciado, tan luego como me lo permitan las atenciones que en el día me rodean, pudiendo por último decirle que por nuestra parte sólo hemos tenido 3 hombres muertos, 2 heridos y un caballo muerto. Dios guarde á V. S. muchos años. Arcos 11 de noviembre de 1835 a las ocho de la mañana.= El teniente coronel José Morales.= Sr. comandante general de la provincia de Cuenca.= P. D. Entre los facciosos muertos se han hallado un clérigo y un fraile”[24]

[1835 noviembre 12] Suplemento al Boletín Oficial de la Provincia de Teruel - Comandancia General de la Provincia de Teruel.
"El Comandante de armas del rincón de Ademuz comunicándome el pormenor de la victoria conseguida por la columna móvil de Moya en la villa de Arcos contra la faccion del Organista [Vicente Herrero, natural de Gea de Albarracín], en la madrugada de ayer, [11 noviembre] me dice que acometida la faccion en dicha villa por nuestras Tropas y Nacionales movilizados se resistió denodadamente sosteniendo un vivo fuego durante hora y media, hasta que nuestra caballería que traspasó á retaguardia de dicha facción se lanzó con sumo ardor sobre ella cansándose de matar facciosos, dejando tendidos en el campo de batalla de 50 á 60 y heridos un sinnúmero, entre ellos el Organista de una estocada que le dió el comandante, sin que por nuestra parte se haya tenido mas pérdida que la de dos ó tres muertos y uno ó dos heridos.
Se les ha cogido 13 caballos, muchísimos fusiles y escopetas, muchas lanzas y tantos efectos, que no pueden espresarse circunstancialmente; agregando yo a estas noticias la no menos lisongera de constarme por los partes oficiales de los alcaldes de Sarrión y Manzanera, que la indicada faccion que en Arcos contaba con mas de 300 infantes y 20 caballos solo se fugaron con el Organista unos 80 infantes y 3 caballos, por Sarrión á Mora y: 8 facciosos con el Royo de Nogueruelas [Benito Catalán, natural de Cortes de Arenoso], por Manzanera.
Celebramos tan oportuno triunfo debido al valor de la Tropa y beneméritos Nacionales de Ademuz, imitando su denuedo, su decisión y su util entusiasmo. Teruel 12 de noviembre de 1835.
El Comandante General Interino: Mariano Miguel y Polo” [24-b]

Con fecha del 10 [1835 noviembre] escriben de Cuenca, que toda la fuerza armada que había allí, había salido para Moya con el comandante general, exceptuando de este número la Guardia nacional de aquella población. El que escribe se queja de que las partidas de ladrones se aumentan en la provincia.[25]


CORRESPONDENCIA DEL ESPAÑOL. (Por conducto extraordinario)
VALENCIA 14 de noviembre. [1835]
Una columna procedente de Cuenca, que estaba en Moya, acompañada de algunos Guardias Nacionales movilizados del cantón de Ademuz, entraron el día 11 a las cuatro de la mañana en la villa de Arcos, donde se hallaba el cabecilla llamado el Organista con 300 infantes y 20 lanceros. De la refriega resultaron como unos 60 facciosos muertos, y quedaron en poder de los Guardias Nacionales muchas armas y efectos de guerra. Viéndose dispersos, huyó la mayor parte hacia la sierra de Javalambre. Se dice también que el Organista quedó herido de una estocada, que suponen le dio el comandante de nuestra caballería.[26]

[1835 noviembre] De Requena (Cuenca) nos escriben con fecha del 24 que la facción del Organista [Vicente Herrero (a) el Organista de Teruel], que suponía destruida el parte del comandante general, estaba a las 24 horas incomodando a los pueblos de aquel territorio; que había entrado en Alpuente y Chelva, sorprendiendo una partida de miñones; que había vuelto sobre el pueblo de Sinarcas, y que amenazaba entrar en Utiel a tomar los mozos que se habían quintado. La caballería nacional de Requena y las dos compañías de infantería que hay armadas del batallón de dicha villa salían a evitar que se acercase la facción; pero se duelen de no estar armados todos los Guardias nacionales, en cuyo caso sería más seguro el escarmiento de los enemigos.[27]


Las publicaciones siguientes, nos informan que el 19 de diciembre de 1835, en las inmediaciones de Ademuz hubo un fuerte enfrentamiento entre las tropas carlistas de Cabrera y Quílez, contra el ejército gubernamental, a cargo del cual estaba el general (o coronel) Espinosa, siendo derrotados los carlistas ("dejando el campo lleno de cadáveres"). Esta operación fue inmediata a la batalla de Molina [diciembre 15], en la que también había sido derrotado el ejército carlista. Parece increíble la cantidad de muertos que se describe en los documentos (1.500).

Ademuz. Vista del valle (foto de Damonet)

CUENCA 21 de diciembre [1835].= Diputación provincial de Cuenca.= Por partes llegados en este momento se sabe que el valiente general Espinosa con su decidida división ha batido las facciones de Cabrera y Quílez antes de ayer, a las inmediaciones de Ademuz matándoles 1.500 y poniéndoles en la dispersión más completa que hasta hoy han experimentado; de cuyas resultas vagan en grupos los restos llenos de espanto por los montes contiguos a Moya. Con este golpe decisivos, y el que les dio el patriota general Palarea en Molina el día 15, queda destruida esta horda de asesinos, que después de haber asolado el bajo Aragón amenazan con el saqueo y el incendio a los pueblos libres de esta hermosa provincia. La diputación queda llena de placer con noticia tan interesante, y se apresura a comunicarla a sus ciudadanos. ¡Viva la libertad! ¡Viva Isabel II! ¡Vivan los valientes defensores de la patria! De acuerdo de la diputación.= Gerónimo Martínez Falero, secretario.[28]

[1835 diciembre, mediados]… Este revés que sufrió entonces el caudillo tortosino [Cabrera], fue seguido por otros de no menos consideración que ensayaron los carlistas en las inmediaciones de Ademuz, en las cuales el general Espinosa les salió al encuentro y cogiéndoles ya malparados de la acción con Palarea, les causó mil quinientas bajas según el parte que de otro encuentro dio al gobierno, y les puso en dispersión por los montes contiguos a Moya el 19 de diciembre.
[Refiriéndose al cabecilla Quílez]… Más tarde, participó en la batalla de Molina de Aragón, el 15 de diciembre, al mando de la caballería y sin poder evitar la derrota del ejército car­lista. Entonces, se separó del tortosino, siendo vencido en Ademuz, cuatro días después, por las fuerzas del coronel Espinosa. Pero esto no le impidió volver a Aragón, entrando en Escatrón y en Quinto (Zaragoza), donde cobró contribu­ciones, desarmando a los nacionales de esta última población.[29]

[1835 diciembre, mediados]… La situación provocaría que los propios vecinos del Marquesado de Moya y Talayuelas estuviesen dispuestos a defender su pueblo, aún sin tener armas no uniformes. Se propuso obtener dinero para financiar dicho proyecto, y vender la madera de los pinos de su territorio. Las mujeres se encargarían de coser los uniformes de manera gratuita. Pero ello no bastaría para frenar y hacer frente a las continuas invasiones carlistas procedentes de Aragón y Valencia. Así, se enviará una columna al mando del comandante general Marqués de Villacampo, y otra de Urbanos [milicias liberales], para tratar de remediar esta situación y perseguir a los carlistas. Finalmente, el 19 de diciembre de ese año de 1835, eran batidas las fuerzas carlistas de Cabrera y Quílez, en las inmediaciones de Ademuz, Valencia, sufriendo estos últimos una gran derrota pues perdían en dicho encuentro a unos mil quinientos de sus hombres; el resto se dispersaban y vagaban por los montes de Moya. No obstante, dicha derrota no sería motivo suficiente para que dichas partidas abandonasen la zona, todo lo contrario, serían cada vez más frecuentes sus visitas y mayores sus logros. Tal es así, que, en 1836, la propia Junta de Armamento y Defensa daría una serie de medidas, entre las cuales sobresalía el que todos los mozos solteros y viudos sin hijos comprendidos entre los diecisiete y cuarenta años del partido de Cañete y, en general, de todos los pueblos situados al norte de la capital, saliesen para la misma, en cuanto recibiesen la citada circular. Con ello se intentaba evitar que los mozos se alistasen en las filas carlistas, pues las fuerzas de Quílez y Cabrera merodeaban por la zona.[30]



[1] Asensio Rubio, Manuela. “El Carlismo en Castilla La-Mancha (1833-1875)”. Almud Ediciones Castilla La Mancha, 2010.
[2] Periódico “La Revista Española” (Madrid): 9 octubre 1834.
[3] Periódico “Eco del Comercio” (Madrid): 11 septiembre 1834.
[4] Periódico “Mensajero de las Cortes” (Madrid): 24 septiembre 1834.
[5] Periódico “Gaceta de Madrid” (Madrid): 21 septiembre 1834.
[6] Periódico “Mensajero de las Cortes” (Madrid): 27 noviembre 1834.
[7] Periódico “Eco del Comercio” (Madrid): 3 diciembre 1834.
[8] Periódico “Eco del Comercio” (Madrid): 27 abril 1835.
[9] Caridad Salvador, Antonio. “Cabrera y Compañía. Los jefes del carlismo en el frente del Maestrazgo”. Institución “Fernando el Católico”, 2014.
[10] Periódico “Revista Española” (Madrid): 7 agosto 1835.
[11] Periódico “Revista Española” (Madrid): 11 septiembre 1835.
[12] Periódico “Revista Española” (Madrid): 30 septiembre 1835.
[13] “Historia del General Carlista don Ramón Cabrera desde su nacimiento hasta los últimos Sucesos”. Anónimo. Despacho de Marés y Compañía, Madrid, 1874.
[14] Periódico “Eco del Comercio” (Madrid): 23 septiembre 1835.
[15] Periódico “Eco del Comercio” (Madrid): 26 septiembre 1835.
[16] Periódico “Revista Española” (Madrid): 25 septiembre 1835.
[17] Francisco Cabello, Francisco Santa Cruz y Ramón María Temprado. “Historia de la Guerra Última en Aragón y Valencia”. Edición de Pedro Rújula, Institución “Fernando el Católico”, 2006.
[18] Periódico “Eco del Comercio” (Madrid): 29 septiembre 1835.
[19] Periódico “Eco del Comercio” (Madrid): 1 octubre 1835.
[20] Periódico “Revista Española” (Madrid): 28 septiembre 1835.
[21] Periódico “Revista Española” (Madrid): 30 septiembre 1835.
[22] Periódico “Revista Española” (Madrid): 6 octubre 1835.
[23] Periódico “Eco del Comercio” (Madrid): 24 octubre 1835.
[24] Periódico “Revista Española” (Madrid): 19 noviembre 1835.
[24-b] “Boletín Oficial de la Provincia" - suplemento (Teruel): 12 noviembre 1835.
[25] Periódico “Eco del Comercio” (Madrid): 14 noviembre 1835.
[26] Periódico “El Español” (Madrid): 18 noviembre 1835.
[27] Periódico “Eco del Comercio” (Madrid): 29 noviembre 1835.
[28] Periódico “Eco del Comercio” (Madrid): 26 diciembre 1835.
[29] Calbo y Rochina de Castro, Dámaso. “Historia de Cabrera y de la Guerra Civil en Aragón, Valencia y Murcia”. Imp. Benito Hortelano y Compañía. Madrid 1845.
[30] Asensio Rubio, Manuela. “El Carlismo en Castilla La-Mancha (1833-1875)”. Almud Ediciones Castilla La Mancha, 2010.




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