LAS GUERRAS CARLISTAS EN EL RINCON DE ADEMUZ Y LA ZONA, SEGUN LOS DOCUMENTOS (XI). TERCERA G.C. (1872-1876). PERIODO 1875

PERIODO 1875

Toma de Fuerte del Collado (por José Cusachs y Cusachs)

El 31 de diciembre de 1874, tras el "Pronunciamiento de Sagunto" (a cargo del general Arsenio Martínez Campos), se había formado un gobierno provisional, presidido por Antonio Cánovas del Castillo, y que suponía la restauración de la monarquía borbónica en la figura de Alfonso de Borbón (hijo de Isabel II), y reinando como Alfonso XII. D. Alfonso (rey católico y liberal, según él mismo se definió) llegó a Madrid el 14 de enero de 1875.
El final de esta Tercera Guerra Carlista, se produce durante esta monarquía, y en el período político conocido como "La Restauración".
El primer gobierno de la Restauración es presidido, a partir del 9 de enero de 1875 por Antonio Cánovas del Castillo. 

General Arsenio Martínez Campos

Antonio Cánovas del Castillo (Senado de España)

Alfonso XII

Carlos María de Borbón (Carlos VII)

[1875 enero] En el mes de enero, la guerra se trasladó a la sierra de Cuenca, en donde el entonces teniente Federico Santa Coloma se destacó a las órdenes del brigadier Manuel Cassola [Fernández]… Hay que tener en cuenta que en esos momentos, por la línea comprendida ente el Rincón de Ademuz, entre las provincias de Cuenca, Valencia y Teruel, y la sierra de Albarracín, se infiltraban hacia la serranía de Cuenca y la vecina provincia de Guadalajara numerosas partidas carlistas procedentes de la región del Maestrazgo.[1]

NOTICIAS DE LA GUERRA.
Como prueba de que los defensores de don Carlos [Carlos VII] nada respetan, allá van las siguientes noticias:
El cabecilla Checa [José Martínez Checa, natural de Utiel] ha saqueado completamente la población de Requena y sus alrededores. El día 3 [1875 enero] penetraron los facciosos en varias aldeas y casas de campo de los términos de Utiel, Caudete y Sinarcas, llevándose ganados lanar y cabrío en tal número, que se calcula el de cabezas en 5 a 6.000 y su valor en 20 a 24.000 duros.[2]

El “Diario de Zaragoza” publica la siguiente carta:
Teruel 11 [1875 enero].
- Lizárraga, Vallés y otros cabecillas, en Ademuz y Chelva.
- Los carlistas se han llevado de todos los pueblos del llamado rincón de Ademuz, los mozos, casados y viudos sin hijos: a toda prisa los organizan.
- Sigue la fortificación del Collado de Alpuente.[3]

Restos del Castillo del Poyo o Fuerte del Collado de Alpuente (citiestips.com)

A mediados de enero de 1875, en un momento delicado para la Guerra en Navarra y las provincias Vascongadas, y mientras Alfonso XII hace su presentación en este Frente del Norte, los cabecillas carlistas José Martínez Checa, Antonio Lizárraga Esquiroz, Francisco Vallés Roselló, Manuel Monet Martel y otros, actúan sobre Chelva, Rincón de Ademuz, Utiel-Requena y Serranía de Cuenca. A Lizárraga se le supone enfermo en Ademuz para estas fechas.

NOTICIAS DE LA GUERRA.
[1874 enero, mediados] Lizárraga [Antonio Lizárraga y Esquiroz] se encontraba ayer enfermo en Ademuz, provincia de Cuenca [de Cuenca no, Ademuz era y es de Valencia], teniendo distribuidas todas las fuerzas de su mando entre Salvacañete y otros pueblos inmediatos...
... Vallés [Francisco Vallés Roselló], según confirma una carta de Teruel, se hallaba últimamente en Ademuz con el cura Merino [desconozco a qué “Merino” se puede referir esta noticia, pues el “cura Merino” carlista, Jerónimo Merino Cob, había fallecido en 1844. Seguramente a algún cabecilla al que le hubieran asignado ese alias en recuerdo de Jerónimo Merino, guerrillero en la guerra de Independencia contra los franceses, y absolutista que tuvo una actuación destacada en la 1ª Guerra carlista ¿??], y parece que estaban haciendo una recluta de los mozos de diez y ocho a treinta y cinco años, si bien no se creía que sacaran del sólo pueblo de Ademuz más de 100 mozos.[4]

Antonio Lizárraga y Esquiroz (tradicionviva.es)

Francisco Vallés Roselló

GUERRA CIVIL.
[1875 enero, mediados] Confírmase que el cabecilla Lizárraga se encontraba hace pocos días enfermo en Ademuz, estando distribuidas todas las fuerzas de su mando entre Salvacañete y otros pueblos inmediatos.[5]

[1875 enero, mediados]… El proyecto de los carlistas era que Lizárraga con los valencianos y los del Maestrazgo fuese a impedir el paso del tren real, y que Vallés, auxiliado por otros cabecillas, atacase a Molina. La primera parte del plan no se realizó, porque entretenidos los del Maestrazgo en hostilizar a Vinaroz, les esperó inútilmente Lizárraga, quien sin tal apoyo y teniendo que vencer la oposición de Cassola [Manuel Cassola Fernández], para internarse en Cuenca, se mantuvo inactivo en el Rincón de Ademuz [Lizárraga]; pero la segunda fue ejecutada [la segunda era que Vallés atacase Molina].
Informe de Cassola al Ministro (23 enero): “…V.E., con su ilustrado criterio, ordenará lo más acertado, teniendo también en cuenta que, según mis noticias, Lizárraga y Monet [Manuel Monet Martel] siguen por Ademuz, acaso esperando continuar movimiento…”.[6]

[1875 enero, mediados] Mientras tanto la guerra que los insurrectos carlistas sostienen en el centro no es muy afortunada. He aquí la situación de los pueblos dominados por los carlistas descrita por una carta fechada el 17 [enero] en Requena:
“La conducta de los carlistas para con los pueblos que dominan no puede calificarse más que de inhumana y cruel; las familias de todo el que tiene una peseta o algún hijo menor de 35 años, tienen por necesidad que abandonar el pueblo si no quieren ir entre bayonetas a las cárceles de Chelva; la pluma se me resiste al estampar el hecho de que una madre, porque al llevársela dijo que no podía andar, le arrancaron un niño de pecho que tenía en sus brazos, llevándoselo a Chelva y buscándole una nodriza; si el hecho es cierto, como en esta población se asegura, ¡para cuándo guarda la Providencia los rayos de exterminio!
El pueblo de Utiel queda sin habitantes; carlistas, liberales, todos tienen que huir, porque a todos igualan; esta noche pasada ha subido de Chelva una partida insignificante, llevándose las personas de algún valer que han podido coger de las pocas que quedan en la población; días pasados se llevaron 3 o 4.000 cabezas de ganado, repartiéndolas en otros pueblos y haciéndoles pagar su valor; lo mismo han hecho con 5.000 arrobas de sal, de propiedad particular, que había en depósito en Villargordo del Cabriel.
... En las inmediaciones de Chelva ha quedado disuelta una partida carlista, fuerte de 60 hombres, presentándose a indulto muchos de los individuos que la componían a las autoridades de los pueblos inmediatos...[7]

[1875 enero, finales] Según dice un periódico valenciano, los carlistas de Chelva, después de robar algunos ganados en la comarca de Utiel, se los hacen comprar a la fuerza a varios pueblos, exigiéndolos el pago adelantado.[8]

“La Gaceta” de hoy, publica las siguientes noticias de la guerra:
CASTILLA LA NUEVA.-  El brigadier Cassola [Manuel Cassola Fernández] desde Huerta del Marquesado, dice a este ministerio el 31 [1875 enero] por la noche lo siguiente: “Hoy se ha continuado la persecución de la facción Rosas. El grupo principal se dirige hacia Salvacañete.
De los demás ya han empezado a presentarse a indulto en algunos pueblos; la mayor parte tiran las armas y boinas por los montes, en los cuales se abrigan también multitud de heridos y muertos, habiendo dejado ya algunos en los pueblos.
Mañana dejaré en Cañete 23 prisioneros y tres de mis heridos, más unos 100 fusiles y otros efectos no utilizables por el momento. Continuase le persecución.[9]

A partir de febrero de 1875, fuerzas gubernamentales que manda el general Genaro Quesada y Matheus, realizan operaciones contra los carlistas por la parte de Chelva. Estas tropas entran en dicha villa el 14 de ese mes. 
En cuanto a las noticias oficiales sobre el jefe carlista Angel Casimiro Villalaín, que según las mismas fue encarcelado en el Collado, si así lo fue realmente, muy pronto se le rehabilitaría, tal como sucedió en enero de 1874, lo que ya se expuso en su momento en el presente trabajo.
Genaro Quesada y Matheus (senado.es)


Chelva. La Torrecilla (begv.gva.es)

[1875 febrero, primeros]
“Las Provincias” de Valencia publica las siguientes noticias de la guerra:
Todos los días, según nos dicen de Requena, preséntanse en aquella plaza, carlistas que solicitan indulto, cansados de la vida nómada a que les obligan los cabecillas, y convencidos de que no puede triunfar la desdichada causa que por móviles más o menos nobles abrazaron.
El jueves [febrero 4] acogiose a indulto en dicha ciudad el comandante de armas de Simancas [Sinarcas], llamado Martín Martínez; y poco después lo hizo un individuo de la comandancia de Venta del Moro...
...Con referencia a noticias de origen carlista, se nos aseguró ayer que los pocos cañonazos que disparó al fuerte del Collado [de Alpuente] el general Quesada [Genaro Quesada y Matheus], hicieron su efecto, matando a cinco defensores de la fortaleza, entre ellos un capitán a quien un proyectil le estampó los sesos en la roca [descripción cruda y realista, sin duda].
La muerte del cabecilla Checa [José Martínez Checa], en las inmediaciones del Villar, por las tropas del general Quesada, ha alegrado mucho a los vecinos de Utiel, de donde Checa era natural, y los cuales le temían por los continuos atropellos que cometía con sus paisanos.[10]

[1875 febrero, primeros] El jefe carlista Dorregaray [Antonio Dorregaray y Dominguera] se hallaba ayer en Chelva con parte de sus fuerzas.[11]

En cartas y periódicos recibimos hoy las siguientes noticias:
Valencia, 14 [1875 febrero].- Por viajeros llegados de Chelva, tenemos noticias de las medidas que toman los carlistas con objeto de impedir la marcha hacia dicho punto de nuestro ejército. La mayor parte del camino que desde Losa conduce a Chelva se encuentra interceptado por grandes cortaduras hechas en los pasos difíciles, con lo cual juzgan los carlistas que le ha de ser de todo punto imposible a la tropa el marchar por caminos de suyo pésimos en tiempos normales.
Así mismo han verificado iguales cortaduras y abierto trincheras en el camino que desde Chelva por Alpuente conduce al Collado, haciendo lo propio en el de Arta [¿Aras?] a La Yesa, teniendo sus avanzadas en el primero de dichos puntos.
Noticias de Liria dicen que en la tarde del viernes [febrero 12] se oía fuego de cañón por la parte de Domeño, lo cual, si es cierto, nos da a entender que el general Quesada [Genaro Quesada y Matheus] ha emprendido sus operaciones contra los carlistas de Chelva.
El cabecilla Villalaín [Angel Casimiro Villalaín], que como es sabido, estaba preso por sus mismos partidarios en el Collado, ha vuelto a la gracia de éstos, encargándose de las fuerzas que antes mandaba y que ahora formaban parte de la partida de Vallés [Francisco Vallés Roselló].[12]

[1875 febrero, mediados] Según dice “El Diario Español”, el general Quesada, deseoso de aliviar en lo posible la triste situación de los prisioneros del ejército que los carlistas tienen encerrados en el Collado de Alpuente, les remitió por conducto del cura párroco y alcalde de aquel pueblo, la cantidad de 11.000 rs. [reales], para que distribuida entre todos, pudiesen aquellos infelices cubrir alguna de sus más perentorias necesidades, ya que por desgracia la situación en que les tienen los carlistas es muy triste. La suma enviada por el general en jefe ha sido distribuida entre todos los prisioneros.[13]

GUERRA.
“La Gaceta” del día 15 [1875 febrero] publica las siguientes:
Valencia, 14.- El capitán general [Genaro Quesada y Matheus] al ministro de la Guerra [Joaquín Jovellar Soler].- El general en jefe dice a V.E. en oficio fechado el 12 en Chelva, que lleva hoy el correo, que han librado tres combates simultáneos y en combinación a sus órdenes las brigadas Zendeja [José de la Zendeja y Bermúdez], Arnaiz [Liberato Arnaiz] y Velasco, dirigida ésta por el general Hediger [Victoriano Hédiger y Olivar], contra las facciones que ocupaban una línea atrincherada desde Andilla por Peñas de Dios, Higueruelas y Domeño, y que aseguraban no volverían a entrar las tropas en Chelva. Arnaiz, que ocupaba el centro donde iba el general en jefe, atacó por la Casa de la Parra y desalojó al enemigo que disputó el paso en el mas de Castellanos [del Castellano] y se precipitó en huida por los ásperos barrancos del mas de Solar [Solaz].
El general Hédiger arrolló las fuerzas atrincheradas en Domeño y Zendeja, que encontró cortado el camino, tomo las Peñas de Dios y las posiciones atrincheradas consecutivas, cayendo las tres brigadas sobre Chelva, que fueron avanzando a la carrera.
El enemigo ha tenido 19 muertos, cinco prisioneros y muchos heridos. El ejército uno de tropa muerto y un oficial; 15 de tropa heridos y un oficial, y contusos un oficial cuatro de tropa.
Las tropas se han portado con su bravura y sufrimiento de siempre, para tomar posiciones escabrosísimas y cubiertas de nieve. El enemigo desmoralizado por este resultado.[14]

PARTES TELEGRAFICOS. [1875 febrero 14].
Madrid 14, a las 10'30 mañana: El ejército del Centro ha tenido tres encuentros simultáneos teniendo las facciones 19 muertos, muchos heridos, varios prisioneros, entrando el general en jefe [Quesada] en Chelva.
Madrid 14, a las 6'45 tarde: Las tropas entraron en Chelva conquistando las trincheras y huyendo los carlistas derrotados, quedando evacuada la población.
Madrid 14, a las l4'40 noche (Vía cable Marsella.) (Oficial.): El ejército del Centro ha entrado en Chelva, causando al enemigo 19 muertos y multitud de heridos.[15]

[1875 febrero, mediados] “Las Provincias” publica las siguientes:
...Cuando sospecharon los carlistas que nuestras tropas podían emprender el último movimiento hacia Chelva, temieron sin duda por la seguridad de los prisioneros que encerraban en el Collado, y los sacaron, llevándoselos a Cantavieja.[16]

[1875 febrero, mediados] “Las Provincias” publica las siguientes:
De Cantavieja salieron hace algunos días cinco comisiones con rondas volantes carlistas, con objeto de recaudar fondos en aquella comarca, habiéndose dirigido algunas de ellas a Bezas, Campillo y Rubiales, pero con poca fortuna, pues las cantidades que consiguen sacar en estos pueblos son muy pequeñas comparadas con los pedidos y con el afán de dinero que caracteriza la última fase del carlismo en las provincias del centro.
Cuando los carlistas penetraron en Cuenca [julio 1874] pudieron apoderarse en aquella ciudad de unos cuantos cañones que por su construcción y peso, y por los pocos elementos con que cuentan las facciones de este distrito, no supieron ni pudieron utilizar, y temiendo que cayesen en poder de las tropas, los escondieron por la parte del río de la Cenia. Ahora parece que los han sacado de su escondite y que los llevan hacia los montes de Chelva, creyendo que los tendrán más seguros en el picacho del Collado, habiéndolos pasado por Benasal, sin duda para entrarlos por Aragón en el rincón de Ademuz. Si un buen espionaje auxiliara las operaciones militares, dando avisos a nuestros jefes de los que proyectan y hacen los carlistas, no sería difícil que tuviesen que enterrar de nuevo los cañones de Cuenca, o se expusiesen a que cayeran en poder de las columnas que recorren sin serio obstáculo, las montañas del interior y podrían cortar en su marcha el convoy a que nos referimos.[17]

Tras la salida de los carlistas de Chelva (febrero 14), se presenta a indulto un buen número de individuos procedente de esas facciones. En Requena, se decide prohibir la permanencia de estos indultados en la ciudad, ante la justificada sospecha que era un ardid para que pudieran marchar luego libremente el Frente del Norte, incorporándose a la guerra.
Poco después los carlistas vuelven a "su favorita" Chelva. Ahora otro de sus jefes, Fernando Adelantado Burriel***, toma el protagonismo que hasta ahora tenía Manuel Monet Martel, y lo sustituye como comandante general de la División de Valencia. "Monet" fue acusado de estar "en tratos" con los enemigos. Otro importante jefe carlista que desaparece del mapa de operaciones (en este caso físicamente), por acusaciones más o menos demostradas, y quizás mas bien por ciertos intereses o simpatías de sus superiores (en este caso, por lo visto del general Dorregaray, que por cierto, más tarde también caería en sospechas de colaboracionismo con los gubernamentales, como así fue, en realidad).
     *** D. Fernando Adelantado y Burriel había nacido en Madrid el 10 de febrero de 1836. Militar de carrera que perteneció al ejército gubernamental, siendo ya teniente coronel de estado mayor en 1870 (con 34 años). Pero en julio de 1873, ya vigente la I República, y no estando de acuerdo con la política del gobierno, obtiene licencia definitiva en el ejército. Después se pasa al ejército carlista incorporándose a la campaña de Cataluña. Luego, y a las órdenes del general Dorregaray se incorpora al Ejército del Centro carlista (enero 1875).
Ya en febrero de 1875 se encuentra situado en Chelva, y nombrado comandante general de esa División de Valencia.
A finales de junio de este año desaparece de la escena de la guerra. Por lo visto, viendo perdida la guerra, y tras un pacto con los gubernamentales por parte de algunos jefes carlistas, entre los que se encontraba su superior, el general Antonio Dorregaray, partiría al exilio, o pasaría otra vez al ejército liberal (en el cual se le respetaría su grado militar que hubiera tenido en el bando carlista). No puedo afirmar ninguna de las dos opciones, pero me inclinaría por la primera, pues en su expediente militar no aparecen anotaciones más allá de su licencia en 1873. Según el pacto mencionado, los militares carlistas acogidos a él, podrían marchar al exilio, y a partir de los tres meses, volver libremente a España.

[1875 febrero, a partir del 20] Las demás noticias que publica el mismo periódico ["Las Provincias" de Valencia] relativas a la guerra en aquel antiguo reino, son las siguientes:
- Siguen presentándose a indulto en Requena los carlistas procedentes de las facciones de Chelva. El lunes [1875 febrero 22] llegaron a aquella ciudad y se presentaron a las autoridades un oficial, natural de Castilla la Vieja, y un individuo, saliendo los dos en el mismo día para Valencia, por la prohibición que se ha establecido en Requena de consentir la permanencia en aquella plaza de los indultados.
- Con motivo de las numerosas presentaciones de oficiales de las facciones de Chelva que han tenido lugar últimamente en Requena, creemos deber llamar la atención de las autoridades, aún cuando se nos tache de suspicaces, sobre una sospecha que han inspirado a algunos que conocen el disgusto que reina en las partidas que hoy existen bajo las órdenes de Dorregaray [Antonio Dorregaray y Dominguera], y el no disimulado propósito que manifiestan muchos de sus oficiales de marchar a las provincias del Norte a continuar en ellas la guerra. Dados estos antecedentes, es cuerdo temer que algunos hallen más cómodo para trasladarse a Navarra o a las provincias Vascongadas, presentarse primero en Requena, recibir el indulto y con toda seguridad marchar a donde les convenga. Esto es sólo una sospecha que pudiera fácilmente convertirse en una realidad, y para que los carlistas no burlen la generosidad con que se les trata y la utilicen en provecho de su causa, fuera bueno que las autoridades vigilasen mucho a los presentados y adopten medidas para evitar que vuelvan a las filas insurrectas.
- El cabecilla Dorregaray, lejos de dirigirse al Maestrazgo, como se había dicho estos últimos días, trata de reunir sus dispersas fuerzas en Chelva, a cuyo punto se dirige acompañado de algunas escasas fuerzas.
- Continúan los cambios en el alto personal de las fuerzas carlistas de este distrito. Según noticias recibidas de Chelva, el cabecilla Monet [Manuel Monet Martel], titulado comandante general de aquel distrito [comandante general de la División de Valencia], ha sido destituido y nombrado en su lugar D. Fernando Adelantado.[18]

Antonio Dorregaray y Dominguera (archivo fotográfico Diputación Foral de Bizkaia)


[1875 marzo, primeros]:
- Los carlistas se han llevado de Titaguas algunos rehenes para asegurar el cobro de 9.600 rs. que han exigido a aquel pueblo.
- El comandante carlista de Villargordo del Cabriel sacó estos días de Camporrobles 3.000 y pico de reales.
- Ya dijimos ayer que los carlistas habían estado en Siete Aguas. Eran unos 400, al mando de un tal Adelantado [Fernando Adelantado y Burriel]; se llevaron 6.000 reales y cinco raciones de pan por vecino. Al saber que se aproximaba un batallón de Granada, que llevaba un convoy a Requena, los carlistas emprendieron la huida.
- El lunes [marzo 1] a las nueve de la noche entraron en Utiel unos cuantos carlistas, sin duda con objeto de visitar a sus familias o amigos, pues aquella misma noche abandonaron la población.[19]

[1875 marzo, primeros] Como una prueba de los grandes males que causa la guerra civil a la riqueza general del país, dice un colega, que en el término de Chelva los propietarios no han cultivado sus tierras, pues alejados de dicha población, no tratan de emplear sus capitales para que los carlistas se aprovechen de las cosechas. Así es, que en el citado pueblo, sólo dos propietarios han trabajado sus campos.[20]

A continuación, noticias del Hospital Carlista de Chelva en marzo de 1875. En estos momentos, dicho hospital ya no se ubicaba en el convento de los Franciscanos, donde estuvo desde la primera guerra. A finales de octubre de 1874 había sido desmantelado, trasladando el material y el personal al hospital que los carlistas tenían en Mora de Rubielos, como ya se indicó anteriormente en este trabajo.
Ahora el hospital, y según se desprende de la siguiente publicación, está situado en la parte alta del pueblo, en lo que era pósito de la villa.

UN HOSPITAL CARLISTA EN CHELVA.
Personas que han tenido ocasión de visitar el hospital que los carlistas tienen establecido en su cuartel general de Chelva, nos dan curiosos detalles de aquel improvisado establecimiento, para cuya creación han puesto las facciones a contribución todos los pueblos cercanos. El hospital se halla establecido en un grande y viejo edificio que perteneció en antiguos tiempos al cabildo de Segorbe, y después adquirió la villa de Chelva para su pósito.
Encuéntrase situado en la parte más alta de la población, a la entrada de la calle que por estar en ella el pósito tomó su nombre, y su capacidad es bastante, aun cuando no tiene buenas condiciones para el objeto a que se le destina, pues sus techos son muy bajos, como en la mayor parte de las edificaciones de aquel país frío, y por consiguiente hay poca atmósfera para los enfermos, y menos ventilación de lo que sus dolencias exigen. El edificio, que tiene piso bajo y superior, está construido de piedra unida con mortero, sin belleza ni grandiosidad alguna, y sobre la puerta exterior que da salida a la citada calle del Pósito se ha pintado una grande cruz roja, que es lo único que indica su destino.
Penetrase en él por una especie de patio o cuadra de entrada, y frente a la puerta se encuentra la botica y el almacén de vendas y recursos para las curaciones de los heridos. A la derecha mano se halla situada la cocina y dependencias administrativas del hospital, y a la izquierda, pegada al muro de la frontera, una ancha escalera que da acceso al piso superior, y ocupando la parte posterior de esta ala del edificio, la sala de medicina.
Es esta pequeña para el objeto a que está destinada, pues los rigores del invierno y las fatigas de la campaña que los cabecillas no escasean a sus voluntarios, han trabajado de tal modo hasta las naturalezas robustas de los montañeses de la comarca que forman en las partidas, que son muy numerosos los enfermos, especialmente de calenturas, que hay en aquel departamento, hacinados en las peores condiciones para recobrar la salud.
Por la escalera de que hemos hablado se sube al piso superior, que sólo está dividido en dos compartimientos: uno pequeño que corresponde a la sala de enfermos del piso inferior, y otro mucho más espacioso que abraza todo el resto del edificio, excepto el espacio que la escalera ocupa. La más pequeña de estas salas está destinada a los oficiales, y cuando la persona que nos facilita estas noticias visitó el hospital de Chelva, se hallaba vacía. La otra cuadra, que es la más espaciosa del establecimiento, es la de los heridos, y está cortada en el centro por un tabique que no alcanza hasta el techo, el cual, además de afearla mucho, le quita toda condición higiénica, impidiendo la circulación del aire y la limpieza. Las camas se encuentran arrimadas a las paredes exteriores y al tabique central, que sin duda no se hizo con otro objeto que el de aumentar el sitio para dar o los lechos aquella disposición.
Según el cálculo que pudo formar el amigo a quien debemos estos datos, cuenta el hospital con 170 a 200 camas, pero debiera tener muchas menos, pues especialmente en la cuadra de medicina están los enfermos en extremo hacinados. Las camas son de banquillos y tablas de madera, rústicamente hechos en muchas, y el enfermo o herido no tiene por lo regular más abrigo que su manta de campaña.
La asistencia la prestan un médico de Chelva, al que se le abona por este servicio 60 duros mensuales, exactamente pagados, hasta el punto de que aún en las épocas de más apuros financieros para las facciones, si se ha retrasado algo el pago de este haber, los jefes lo han hecho abonar desatendiendo otros servicios. Para el cuidado de los enfermos hay varios mozos que llevan al brazo como distintivo la cruz roja, y dependen de un capellán, que es el director del hospital.
El día en que nuestro amigo visitó el establecimiento, se dio a los convalecientes un almuerzo de patatas y pan de muy mala calidad, y para comer, sopa y cocido pobremente condimentado. Allí van a parar los ilusos a quienes el fanatismo arrastró a las facciones insurrectas, o el despotismo de los cabecillas hizo formar en sus filas, cuando una bala o la fatiga da sus correrías postra sus fuerzas. Por muchos que sean los males que han traído sobre nuestra desdichada patria, compadecemos a los infelices que gimen en aquel lecho del dolor, malamente asistidos en un descuidado hospital, faltos de muchos recursos, y sobre todo, del cariñoso cuidado de sus familias; pero nuestra compasión es mucho mayor todavía para los pocos soldados que, gravemente heridos, han tenido que quedar en aquel establecimiento cuando las columnas se han abierto con sus fusiles el camino de Chelva. Además del padecimiento físico, pesa sobre ellos el dolor moral, y cual sea éste, lo demuestra un detalle, insignificante para algunos. No hay un soldado, de los pocos que allí han quedado heridos, que no extienda sobe su lecho el honroso uniforme, como bandera que les cubra en aquella atmósfera enemiga. (“Las Provincias”).[21]

Hospital carlista durante la III Guerra

Se han recibido ya detalles de la estancia de los carlistas de Chelva en la villa de Utiel. El martes [1875 marzo 9], a las dos de la tarde, cuando menos esperaba aquel vecindario la visita de las facciones, se vio rodeada la población por unos 100 caballos que, cercando el pueblo, impidió la salida a todo el mundo. A las cuatro se presentó la facción en número de unos 1.500 infantes y unos 100 caballos, mandando esta fuerza un nuevo cabecilla, titulado coronel Ponce de León [Juan Ponce de León], joven de unos 34 años, que entró montado, vistiendo pantalón encarnado de punto, levita azul con dos hileras de botones, y boina encarnada.
El nuevo jefe lleva el brazo izquierdo sostenido por un cabestrillo, y decían sus adeptos que cuando el general Quesada [Genaro Quesada y Matheus] batió en Begís a las facciones, recibió dos balazos en aquel brazo el cabecilla Ponce de León. Hombre activo, organizador, según sus mismos partidarios, hasta el punto de que en voz baja se le acusa por la patulea de sus batallones de demasiado militar, le ha puesto Dorregaray [Antonio Dorregaray y Dominguera] al frente de las fuerzas que mandaba Monet [Manuel Monet Martel], destituyendo a éste porque nada había hecho en la guerra actual. Esto ha producido rivalidades y enconos, y ha venido a aumentarlos el disgusto de los fanáticos, atizado por los curas que van en los batallones carlistas, que han tomado muy a mal que el nuevo jefe no consienta que los latro-carlistas recen en público el rosario, como se venía haciendo hasta ahora.
La gente que lleva es regular y va casi uniformada; pero con armamento de todos los sistemas.
Tan pronto, como las facciones hubieron penetrado en Utiel, se destacaron algunos caballos hasta la aldea de San Antonio, punto donde se hallaban D. Manuel López, oficial de la Milicia, y D. José Monfort, individuo del mismo cuerpo. Apercibido el Sr. López, montó a caballo para guarecerse en Requena, pero los carlistas le dieron alcance en el punto llamado de Las Ruizas [Los Ruices].
En Utiel, apenas llegado el jefe a su alojamiento, mandó llamar a la municipalidad y mayores contribuyentes, y después de una larga perorata concluyó, como todos, por pedirles dinero y mandar que se publicase un bando abriendo la cobranza de tres trimestres y algunos atrasos.
Al día siguiente marchó esta facción hacia Minglanilla, con objeto de recoger fondos en los pueblos más ricos de la Mancha.[22]

El día 10 [1875 marzo], a las primeras horas de la mañana, había en Chelva dos batallones carlistas formados en la plaza y en disposición, sin duda, de emprender alguna nueva correría. No sabemos qué dirección habrán tomado.[23]

[1875 marzo, mediados] Las últimas noticias del “Mercantil Valenciano” son que las facciones de Chelva que trataban de dirigirse a la Mancha, sólo se componen de 800 hombres y 80 caballos, al mando de D. Fernando Adelantado; siendo posible que antes de su expedición hayan sido alcanzadas por la brigada Arnaiz [Liberato Arnaiz]. Esta se hallaba el sábado en Fuente-Robles y aquellas en Campo-Robles, que distan una hora escasa.
En Chelva sólo ha quedado el gobernador militar carlista con unos 60 hombres y varios oficiales y jefes, entre ellos Bonet, según el “Mercantil Valenciano”.
El viernes [1875 marzo 12] se encontraban avanzadas carlistas a media hora de Utiel, en El Tollo, según el mismo colega.[24]

CRONICA DE LA GUERRA.
Del “Mercantil Valenciano”, del 16 [1875 marzo]:
“Dijimos en la última hora del domingo que la brigada Arnaiz estaba a punto de alcanzar a la facción Adelantado [Fernando Adelantado y Burriel]. Efectivamente, los carlistas no pudiendo esquivar ya un encuentro con las tropas, se parapetaron y atrincheraron en unos cerros llamados el molon [Molón] de Camporrobles. El brigadier Arnaiz [marzo 13] dispuso que dos compañías atacaran de frente las posiciones de los carlistas y otras dos lo verificaran por el flanco izquierdo. Además se les hicieron varios disparos de cañón, todo lo cual obligó a los carlistas a retirarse precipitadamente hasta Aliaguilla, perdiendo ocho hombres, dos de ellos muertos y seis heridos. La columna tuvo dos soldados heridos. Las tropas regresaron a Requena y salieron el domingo [marzo 14] por la mañana con dirección a Chiva. Como los carlistas fueron arrojados hasta el límite de la provincia de Valencia con la de Cuenca, no se sabe fijamente si se habrán internado en ésta o si regresarán a su cuartel general de Chelva a comerse con tranquilidad el dinero que han robado en su excursión”.
Del citado colega de Valencia “El Mercantil” del 17:
“Tal vez, a estas horas están nuevamente en Chelva las fuerzas de Adelantado, pues el lunes [marzo 15] por la mañana estaban recomponiendo el puente que existe sobre el vado de Moya, cerca de Tuéjar, con el objeto de facilitar el paso a la infantería. Como de Tuéjar a Chelva sólo hay una hora, suponemos fundadamente que ayer [marzo 16] por la mañana entrarían en la segunda de estas poblaciones los carlistas. Después de verificar la correría de que tienen conocimiento nuestros lectores”.
- El domingo [marzo 14] parece que entraron en Chelva 17 cargas de tabaco y en el Collado 18.
Ignoramos de dónde han sacado este género, pero si hemos de creer a lo que los mismos carlistas decían, parece que procede de las fuerzas de Villalaín [Angel Casimiro Villalaín], que como es sabido, tiene por teatro de sus correrías parte de la provincia de Cuenca y límites de la de Guadalajara.[25]

Camporrobles. El Molón (dival.es)

El “Mercantil Valenciano” publica una correspondencia fechada en Chelva el día 30 [1875 marzo], donde se dan las noticias siguientes, que conceptuamos no desprovistas de interés:
“Las fuerzas de Adelantado [Fernando Adelantado], al dirigirse estos últimos días de Chelva hacia el rincón de Ademuz, han dejado en los pueblos que han visitado de paso, tristes e imperecederas memorias de su ferocidad y salvajismo. En Alcublas y en la masía de Alcotas, el desenfreno de esos vándalos llegó a su colmo, pues soltaron los vinos y los aceites de las bodegas, esparciendo los granos recogidos en los graneros”.[26]

[1875 marzo, últimos] Un comandante militar carlista ha pasado una comunicación al jefe militar de la plaza de Cañete, diciéndole que si para dentro de unos días no le entrega la plaza, entrará en ella por la fuerza y degollará hasta los niños de pecho (Oficial).[27]

A finales de marzo de 1875, el comandante de armas de Chelva, Juan Martínez ("Chulla"), cambia algunos ayuntamientos del Rincón de Ademuz. Entre ellos los de Castielfabib y Torrebaja. Por lo visto, inmediatamente los miembros recién nombrados de dichos consitorios, dejan sus cargos y huyen, seguramente viendo un futuro incierto para ellos en el bando carlista, por la deriva que iba tomando la guerra en la zona. Durante este mes de marzo y el siguiente de abril, los carlistas, ya nuevamente establecidos en Chelva, y ahora con las facciones de Fernando Adelantado Burriel como protagonistas, realizan frecuentes incursiones por el Rincón de Ademuz (punto frecuente de reconcentración), Serranía de Cuenca, Comarca de Utiel-Requena y La Mancha.


Castielfabib. Casa de la Villa (foto antigua)


Torrebaja. Plaza del Ayuntamiento (foto de juca)

[1875 marzo, últimos]
Una curiosa carta que al “Mercantil Valenciano” dirige 1º de este mes [abril] un liberal de Chelva, dice que Adelantado regresó a dicha población por temor a un rápido movimiento de las columnas en la llanura que se hablaba del relevo del jefe económico de la Hacienda Carlista D. Joaquín Codina, personaje a quien las lágrimas ni los suspiros ni el aspecto de la más profunda miseria, son capaces de ablandar; y que Chulla [Juan Martínez, comandante de armas de Chelva], que no ha mucho tiempo fue procesado por los suyos por dilapidación y escamoteo de caudales, ha recobrado el favor y está ahora cambiando muchos ayuntamientos del rincón de Ademuz, pero con tan mala suerte, que apenas abandona un pueblo huyen los concejales nuevamente nombrados.[28]

[1875 marzo, últimos] Chelva 1º de Abril de 1875.
Sr. Director de “El Mercantil Valenciano”:
“Cumpliendo lo ofrecido y a falta de noticias de sensación que podría comunicar a usted, pero que no me atrevo a hacerlo por circunstancias que usted no ignora, voy a ponerle al corriente de las correrías verificadas por la facción desde mi carta anterior.
Las fuerzas de Villalaín [Angel Casimiro Villalaín] y Adelantado [Fernando Adelantado y Burriel], al mando del primero, operaron una concentración hacia el rincón de Ademuz, recorriendo los pueblos de Talayuelas, Landete, Casas de Pié-Izquierdo [Pedro Izquierdo] y Moya, caseríos y municipalidades poco importantes, que habrán suministrado escaso botín a los facciosos que soñaban un inmenso pillaje. Al salir de aquí aseguraban con mucha formalidad que iban a tomar por asalto la villa de Cañete, plaza guarnecida y fortificada por las tropas de don Alfonso [el rey, Alfonso XII], y que sirve de refugio a las familias liberales de las inmediaciones.
Pero sin duda pensándolo mejor habrán renunciado a tan atrevido proyecto, porque en este momento me asegura “quien lo puede saber”, que Adelantado regresa a ésta [Chelva] por temor a un rápido movimiento de las columnas en la llanura.
El gobernador militar don Joaquín Pastor ha publicado en forma de bando una orden autorizando a todos los emigrados políticos para que regresen a sus hogares, asegurándoles el más profundo respeto a sus personas e intereses, pero amenazando a los que no utilicen dicha autorización con el embargo y comiso de los frutos pendientes en sus fincas. Desgraciadamente los enemigos tienen una dura experiencia de lo que son y valen las promesas del carlismo, y preferirán perder sus cosechas a verse expuestos a sufrir la triste suerte de las víctimas de Monet [Manuel Monet Martel].
… Juan Martínez, el celebérrimo “Chulla” [comandante militar, o de armas, de Chelva], está indignado contra mí, por las pocas frases que le he dedicado en una de mis anteriores correspondencias. Hace mal en incomodarse el digno Chulla, pues yo me limité a hacer constar su cargo, sin comentarios de ninguna especie; pero ya que de todos modos no puedo esquivar su animosidad contra mí, diré a usted que no hace mucho tiempo estando a la puerta de mi casa, le vi pasar atado codo con codo, a consecuencia de un doble proceso sobre dilapidación y escamoteo de caudales carlistas. Hoy está a favor otra vez y de ello le felicito aunque no pueda hacer otro tanto con los pueblos sujetos a su paternal mando. Ahora está cambiando muchos Ayuntamientos del rincón de Ademuz, entre ellos los de Castiel y Torrebaja, pero con tan mala suerte, que apenas abandona un pueblo, huyen sin pérdida de momento los concejales nuevamente nombrados.
Hace ocho días que se espera en ésta a Dorregaray [Antonio Dorregaray y Dominguera]; pero según noticias particulares, aún se hará esperar su regreso, porque está completando la reorganización de sus huestes con el cambio de algunos jefes y oficiales”... (se repite de usted afectísimo amigo y S.S. J. Zafra).[29]

[1875 abril, primeros] El jueves último [abril 1] por la tarde se presentó en Minglanilla la facción de Adelantado, que había marchado hacia el rincón de Ademuz y que se compone de menos de 1.200 infantes y 200 caballos. Pidieron acto continuo dos trimestres de contribución y como detenían a los vecinos que no pagaban, lograron reunir 30.000 rs. y 4.000 más que sacaron a los representantes de la mina de sal gema. Robaron toda la cebada que encontraron a mano y allanaron algunas casas de liberales, derribando las puertas.[30]

NOTICIAS DE LA GUERRA.
De “El Anunciador” de Valencia de ayer [1875 abril 7] tomamos las siguientes noticias:
“Según escriben de Requena, con fecha 4 [abril] del corriente, al anochecer del día anterior [abril 3] los carlistas, al mando de Adelantado, remitieron un oficio al alcalde del pueblo de Caudete [de las Fuentes], exigiéndole 30 fanegas de cebada y 500 raciones de todas clases, anunciándole que si no las presentaba inmediatamente en Camporrobles, irían al día siguiente y el pedido sería el doble por vía de multa; mas como quiera que aquel pueblo no pudo aprontar ni llevar al punto designado las raciones pedidas, dicho día 4, a las cinco de la tarde, se presentaron en Caudete 40 de a caballo exigiendo a los vecinos 60 fanegas de cebada y 4.000 reales en metálico. No siendo posible hacer efectiva en el acto la petición, se han llevado en rehenes, hasta que verifiquen la entrega, al alcalde del ayuntamiento, al síndico y a tres contribuyentes más de la población.
A las cinco y media de la misma tarde marcharon, según se nos dice, con dirección a la aldea llamada le Las Casas, término de Utiel, con el objeto de sacar también raciones y dinero.
En la misma carta se nos comunica que según indicaron los carlistas en Caudete, las fuerzas de Adelantado [Fernando Adelantado y Burriel] se hallaban descansando en Camporrobles de regreso de su excursión a Iniesta y Minglanilla, de donde se han llevado algunas cabezas de ganado”.
- Según dice un colega, el gobernador militar de Chelva, D. Joaquín Pastor, ha publicado un bando en el que autoriza a los liberales para que regresen a sus hogares y amenazando a los que no sigan su consejo con el embargo y venta de sus frutos.[31]

[1875 abril primeros] Los carlistas estuvieron hace algunos días en Minglanilla e Iniesta llevándose muchos rehenes y un sinnúmero de cabezas de ganado; a su vuelta a Chelva se llevaron también rehenes del pueblo de Caudete [de las Fuentes] [abril 4] y de las aldeas tituladas Cuevas y Corrales [ambas aldeas de Utiel]; según se dice, la mayor parte de las personas presas son de ideas carlistas, y fácilmente se comprende así, pues todos los de ideas liberales y que tienen algunos intereses están hace mucho tiempo ausentes de aquellos lugares.[32]

Ahora una noticia sobre la fortificación carlista del Collado de Alpuente y donde ya aparece el capitán Juan Valero Arnau (de Torrebaja), que mandaba la compañía fija de esa guarnición. De este Juan Valero se ampliará información mas adelante.

NOTICIAS DE LA GUERRA.
Leemos en El Anunciador” de Valencia del sábado [1875 abril 10]:
En una carta que a un diario de esta capital escribe su corresponsal de Chelva, se hace la siguiente descripción de las fortificaciones que tienen los carlistas en el Collado de Alpuente:
“Salí de ésta en dirección a la masía denominada Collado de Alpuente, de donde parte la carretera que conduce al castillo, construida en su totalidad por los carlistas en una extensión de dos kilómetros y constante ascenso al pico que corona la célebre fortaleza. Dicha carretera, llena de zig-zags, es practicable para caballerías y carretones estrechos, da los que se sirven para conducir materiales de construcción. La masía, o más bien dicho, aldea Collado de Alpuente tiene unos setenta vecinos, maestro y cura propio, si bien depende del ayuntamiento de Alpuente, en cuyo término está enclavada; su aspecto es mísero y pobre, como lo son sus productos, que apenas bastan para satisfacer los arrendamiento, pero en la actualidad presenta alguna animación, porque sirve de alojamiento a parte de la guarnición del castillo, que se divide en fuerza fija de constante permanencia en aquél y fuerza móvil que reside en ella y que en caso de alarma se retira al fuerte.
A diez metros próximamente antes de la muralla observé un gran foso circular de tres metros de profundidad por cinco de ancho, que sólo facilita una entrada por medio de un puente levadizo construido de madera y hierro. La puerta está defendida por dos pequeños tambores aspillerados y dispuesta de tal modo que el que penetre tiene necesidad de describir tres o cuatro curvas antes de llegar a la segunda línea de fortificación.
La primera línea consiste en una pared de medio metro de espesor por dos de elevación, construida de  mampostería ordinaria en un círculo de cuatrocientos a quinientos metros. Un contrafoso de las mismas dimensiones que el anteriormente descrito separa la primera de la segunda muralla, construida aproximadamente en la misma forma. En la primera plaza, a la que da acceso la puerta principal, existen varias cuadras laterales, que son simplemente cobertizos donde se alberga la guarnición y se custodia a los prisioneros y rehenes; en el fondo se levanta en la actualidad una construcción especial, cuyos bajos sirven de habitación al gobernador y mayor de plaza, y cuyos altos constituyen parte de la siguiente plaza, o ciudadela, según expresión de los moradores. En esta planta baja tienen además los calabozos, un horno de pan cocer y una imprenta de campaña donde tiran los boletines e impresos necesarios para las oficinas militares y civiles. La ciudadela no está aún terminada, pero sí tienen listas cuatro baterías a los cuatro puntos cardinales, dos de ellas convenientemente artilladas, por su importancia estratégica a causa de estar situadas a cinco kilómetros del monte denominado La Muela, que domina perfectamente toda la posición del Collado y desde cuya cumbre puede distinguirse cuanto pasa en el interior de éste.
Para el abastecimiento de la plaza tienen almacenes abundantes provistos de harinas, cebada, patatas, tocino, bacalao, aceite y vino, con algunas cabezas de ganado; una cisterna y una fuente situada a un kilómetro escaso de la fortificación, a la que se baja por un campo cubierto, recientemente construido, aseguran el aprovisionamiento de aguas. Tienen además en la primera plaza, talleres de carpintería, cerrajería, almacén de alpargatas e instrumentos de albañilería.
Al polvorín, socavado en el fondo de una roca, se baja por una espiral, y en él guardan abundantes municiones para cañón y fusil, constantemente aumentadas por el trabajo diario de ocho pirotécnicos, que se dedican sin descanso a la fabricación de cartuchos. Es, sin disputa, la mejor dependencia de la fortaleza. La guarnición se compone de 208 hombres divididos en la forma que hemos manifestado; manda la compañía fija el capitán D. Juan Valero [Juan Valero Arnau, de Torrebaja], y es mayor de plaza el ex-guardia civil Jover”.[33]

Fuerte del Collado o Castillo del Poyo. Restos (cult.gva.es)

[1875 abril, mediados] He aquí la parte dispositiva de otro nuevo bando o aborto carlista salido de Chelva y firmado por el jefe del E.M. del cabecilla Adelantado [Fernando Adelantado y Burriel], que aunque así lo llaman debe estar muy conforme con su apellido.
Dice así:
Artículo 1º. El alcalde de cualquier pueblo que diese parte al enemigo de las novedades que hubiese, situación de las fuerzas reales, movimientos que efectúen, dirección o cualquiera otra noticia referente a las operaciones de guerra, será inmediatamente pasado por las armas después de comprobado el hecho, sin darle más tiempo que el necesario para recibir los auxilios espirituales.
Art. 2º. No sólo haré responsable a los señores alcaldes que faltasen a lo prescrito en el artículo anterior, sino hago también a toda la corporación municipal.
Art. 3º.Los que faciliten las relaciones y datos que pide el general de las fuerzas enemigas en los artículos 4º, 5º y 6º de su comunicación fecha 9 del corriente, serán pasados por las armas.
Art. 4º. Harán saber a todos los vecinos, que al que se encuentre colocado en las torres o puestos señalados por las fuerzas enemigas para dar aviso de la aproximación de las fuerzas reales, serán pasados por las armas.
Art. 5º. Tendrán presente los señores alcaldes o individuos del Ayuntamiento, que no sólo incurrirán en responsabilidad por la personalidad de ellos en el cumplimiento de lo que se previene, sino que lo serán también por la falta de vigilancia y lenidad en averiguar y darme conocimiento, si alguno de los vecinos del pueblo faltase a lo prescrito en los anteriores artículos, a los cuales se hará saber en las penas que incurren.
Dispuesto estoy, por lo tanto por todos los medios posibles. A proteger a las personas y pueblos que acaten las órdenes que de mi autoridad reciban, así como seré inexorable y castigaré con todo rigor y sin consideración de ninguna clase a los que faltasen a ellas.
Dios, etc.- Chelva Abril 1875.- De orden del señor brigadier: El coronel jefe de E.M., Juan Ponce de León.- Señor alcalde de[34]

El 12 de abril de 1875, la partida carlista de Angel Casimiro Villalaín, es atacada en Guadalaviar (Teruel) por la brigada gubernamental que manda Luis Fernández Golfín Ferrer (brigadier Golfín). Después del enfrentamiento, dicha partida parte a Javaloyas (Teruel), donde pernocta, y pasa a Torrebaja (Valencia), donde permaneció durante cuatro días.
Ya a finales de este mes de abril, concretamente el día 29, las fuerzas de Golfín tienen un enfrentamiento favorable para ellos contra un escuadrón carlista en Arroyo Cerezo (Castielfabib).
Pero la acción más importante fue la que ya en mayo, el día 6 concretamente se sostuvo en Ademuz. En esta villa, las fuerzas de Golfín vencen a las facciones carlistas de Manuel Salvador Palacios y Fernando Adelantado Burriel. Ese mismo día en el vecino pueblo de El Cuervo (Teruel), el capitán Manuel Azlor derrota y dispersa a las fuerzas del carlista Isidro Pascual Gamundi.

[1875 abril, mediados] En los periódicos y correspondencias hoy recibidas hallamos las siguientes:
En el fuerte del Collado, según nuestras últimas noticias, sólo hay dos compañías carlistas de guarnición.
La comarca del río de Ademuz y sierra de Albarracín sólo la recorre la partida de Villalaín [Angel Casimiro Villalaín], compuesta de 1.000 hombres, la cual, después de haber sido sorprendida en Guadalaviar [Teruel] por la brigada Golfín, fue a pernoctar a Javaloyas [Teruel], desde cuyo pueblo pasó a Torrebaja, donde permaneció cuatro días.[35]

[1875 abril, últimos] Castilla la Nueva.-  El brigadier Fernández Golfín [Luis Fernández Golfín Ferrer], participa en telegrama del 28 [1875 abril], desde Cañete, que en el mismo día el teniente coronel del provincial de Ciudad-Real, con seis compañías de este cuerpo y una sección de lanceros de España, marchó por su orden al pueblo de Royo-Cerezo [Arroyo Cerezo] en el que se hallaba un escuadrón carlista al que la citada fuerza cargaron con energía haciéndole huir y causándole al enemigo nueve muertos y muchos heridos [el día 29]. También se le cogieron cinco caballos, armas y efectos de guerra.[36]

Angel Casimiro Villalaín (grabado de Ilustración Española y Americana)


Javaloyas. Casa de la Sirena (flickr.com)


Arroyo Cerezo. Iglesia (castielfabib.es)

[1875 abril, últimos]… El pánico esparcido en la capital de Cuenca, por las nuevas que corrieron de que una numerosa facción se encaminaba a atacarla desde Chelva
… Supo después Golfín que se estaba organizando en Griegos [Teruel] la facción de Palacios [Manuel Salvador y Palacios], que salvó el límite marchando a dicho punto, donde dispersó a un escuadrón carlista que cubrió la retirada del cabecilla hacia Ademuz y Chelva.
La brigada Golfín, ya que las circunstancias no hacían necesaria la represión de desmanes en territorio de Cuenca, salió a recorrer pueblos y acercarse a la provincia de Valencia, que era de donde podía temerse una nueva invasión. El 28 de Abril se alojaba en Cañete, después de una desembarazada y libre marcha, en la que los habitantes del país no escasearon sus muestras de simpatía por la tropa. Supo aquí que en Arroyo Cerezo (Valencia) merodeaba un escuadrón carlista, y destacó a batirle el teniente coronel del provincial de Ciudad Real con seis compañías y una sección de caballería, columna que el 29 cargó resueltamente contra los facciosos en el momento que saqueaban el indicado lugar, batiéndoles, causándoles nueve muertos, numerosos heridos y la pérdida de caballos, monturas, armamento y raciones. A los dos días [mayo 1] decía Golfín al Ministro desde Cañete: “Pernocté ayer [abril 30] en Landete, con la idea de caer hoy temprano sobre Ademuz y sorprender a dos brigadas carlistas que supe se hallaban allí; pero éstas no se consideraron seguras después de la sorpresa que sufrió anteayer su caballería, y una se fue a Chelva y otra hacia Teruel”.[37]

[1875 mayo 6] El día 6 de mayo de ese mismo año [el teniente Federico Santa Coloma], a las órdenes del general Luis Fernández Golfín, participó en las acciones bélicas del Rincón de Ademuz y Casas Bajas, y en el verano se vio encuadrado en la primera brigada de la cuarta división del ejército del Centro…[38]

[1875 mayo, primeros] Esta tarde ha recibido el señor ministro de la Guerra [Joaquín Jovellar Soler] el siguiente telegrama del brigadier Golfín, desde Cuenca:
“Ademuz, 6 de mayo. A operar sobre provincias de Valencia y Teruel me dirigí desde Cuenca. Del paradero facción Palacios Villalaín [comandada esta facción por Manuel Salvador Palacios y Angel Casimiro Villalaín] no se tiene noticias, pero como supo que había fuerzas enemigas en Ademuz (Valencia) y una ronda volante de Gamundi [Isidro Pascual Gamundi] en el Cuervo (Teruel), dividí mis fuerzas, y sobre una y otra me arrojé.
Esta operación ha dado por resultado 27 bajas y 30 prisioneros hechos al enemigo (entre ellos el gobernador de Chelva [Joaquín Pastor] y tres oficiales más), así como gran número de armas, municiones y efectos.
Consisten mis pérdidas en un soldado contuso, dos extraviados, e igual número de caballos muertos. El comandante del cantón de San Martín y 11 carlistas más se han presentado a indulto y también lo ha verificado el importante cabecilla Sevilla. Las tropas de mi mando han puesto a gran altura su arrojo”.[39]

Federico Santa Coloma Olimpo (Ilustración Española y Americana)

Luis Fernández Golfín y Ferrer (Ilustración Española y Americana)

El Cuervo. Vista de la villa (foto de Marres)

[1875 mayo, primeros]… A los pocos días realizó Golfín la operación sobre Ademuz, coronada por el lisonjero éxito obtenido en la acción librada el 6 de Mayo. El parte dado al Capitán general y transcripto a continuación, expresa los detalles del encuentro y los movimientos anteriores de la brigada [brigada Golfín]:
“Tengo el honor de manifestar a V.E. que rotrogradando a Cuenca desde Landete, en mi última expedición, quería conseguir que la brigada Palacios Villalaín [comandada esta facción por Manuel Salvador Palacios y Angel Casimiro Villalaín], dispersa y segunda vez huida por el encuentro de Arroyo Cerezo (Valencia), pudiera volver a sus cantones de Ademuz y El Cuervo.= Con este objeto me detuve en Cuenca dos días, que me eran también precisos a fin de que un batallón, una sección de húsares y dos piezas del coronel Moíño [Rosendo Moiño Mendoza] fuesen desde Priego a situarse convenientemente para el golpe que me proponía dar, y traté de ocultar al enemigo esta reconcentración y la de cuatro compañías de Ciudad Real.= Facilísimo era que encontrara al adversario con fuerzas muy superiores, y yo ni quería ni podía exponer las mías a un descalabro costoso y de fatales consecuencias para el país.= El día 5 pernoctaba yo en Salvacañete, y el coronel Moíño y el teniente coronel Alamán [Ramón Alamán y Sevil] en Salinas del Manzano. La noticias que allí y en el camino recogí, eran las de que en Ademuz, para solemnizar el día de la Ascención del Señor, estaban reunidas las brigadas de Gamundi [Isidro Pascual Gamundi], Palacios [Manuel Salvador Palacios] y Adelantado [Fernando Adelantado y Burriel].= En esta creencia, corroborada a última hora, rompí mi movimiento a las dos de la madrugada del día de hoy.= Dividí mi fuerza en tres fracciones, dando a cada uno de sus jefes, por escrito, instrucciones precisas y concretas de la misión que le correspondía, señalándoles las horas precisas a que debía atemperar cada cual su marcha.= Según ellas, el coronel Moiño [Rosendo Moiño Mendoza], con el batallón Reserva múmero 1 y 50 caballos, había de dirigirse por la casa de la Boquilla [Salvacañete], camino de Santa Cruz de Moya, hasta la casa de Benarrad y seguir la dirección de Casas Altas, a fin de situarse en la entrada del grande y temible desfiladero que allí existe, batiendo al enemigo, si por él buscaba su salvación. El teniente coronel Alamán, con cuatro compañías de Ciudad Real y 50 caballos, salió con Moíño hasta la casa de la Boquilla para torcer en dicho punto, a la izquierda y, por el camino de Ademuz, apoderarse del molino y puente sobre el río Blanco o Turia, que corre en aquel sitio caudaloso y profundo. Yo, con el batallón Reserva número 10, las cuatro piezas, la escasa fuerza de caballería que me quedaba y todo el bagaje, avancé por el camino del centro a Ademuz, retrasando mi marcha cinco cuartos de hora respecto a las demás columnas, para que éstas estuvieran ya en sus puestos cuando las avanzadas del enemigo distinguieran la mía. Al llegar al sitio denominado Mojón de los Reinos, porque allí se unen los distritos de Aragón, Castilla la Nueva y Valencia, supe que en Ademuz había sólo fuerzas de las facciones Palacios y Adelantado y que otras de las de Gamundi se hallaban en El Cuervo (Teruel); y dispuse entonces que el comandante graduado, capitán del regimiento de húsares de la Princesa, don Manuel Azlor, se destacase por mi izquierda para batir a esta facción.= El calor era sofocante y el terreno como ninguno escabroso y difícil, pero semejantes contrariedades no impidieron que todas las columnas y fuerzas destacadas estuvieran a punto en sus puestos.= Salió todo como me prometía. A mi llegada, los enemigos huyen desbandados de Ademuz; unos se dirigen por el puente, y son recibidos y repelidos por el teniente coronel Alamán; buscan salida otros por la llamada Flor de Casas Altas, y son acuchillados y muertos por la columna de Moiño; y en tal conflicto, y, despavoridos los más determinados, se arrojan al río, y allí perecen, mientras algunos ganan la orilla y otros, arrodillados, imploran cuartel de la caballería que los acosa por todas partes. Lo mismo que sucedía en Ademuz realizaba, Excmo. Sr., el capitán Azlor, en el Cuervo, con las fuerzas de Gamundi.= Veintisiete hombres y 11 caballos dejaron muertos los carlistas en el campo, sin contar los 13 que se me dice perecieron ahogados en el río; tuvieron 30 prisioneros, bastantes heridos que retiraron, y perdieron multitud de armas de fuego y blancas, municiones y efectos de todas clases.= El teniente coronel Alamán [Ramón Alamán y Sevil] sorprendió el cantón carlista de San Martín, causando al enemigo tres prisioneros e hirió gravemente al comandante de Villar del Humo.= Entre los muertos están un capitán y cinco oficiales, y entre los prisioneros figura el gobernador de Chelva [Joaquín Pastor], refugiado en Ademuz por la dispersión que el tifus y otras enfermedades han causado en aquella población, y tres oficiales más”.
… Los carlistas del Centro habían acariciado el propósito de enviar a La Mancha una expedición de 2.000 infantes y 200 caballos, para lo cual Villalaín y Palacios debían entretener a Golfín en la sierra de Cuenca; mas, destrozados éstos en Ademuz [1875 mayo 6], y prevenidos sin duda aquéllos de que la brigada estaba apercibida, no llegaron a realizarlo.[40]


Manuel Salvador y Palacios

Isidro Pascual Gamundi

Ademuz. Molino Nuevo (foto de Rodasoques)

Noticias referentes a la insurrección carlista, recibidas hasta la madrugada de hoy. [1875 mayo 10].
Castilla la Nueva.- El brigadier Golfín desde Ademuz, participa que teniendo conocimiento de la existencia de fuerzas enemigas en dicho punto y en el Cuervo, provincia de Teruel, dividió las suyas con objeto de batir las del enemigo [mayo 6], dando por resultado su operación causarle 27 bajas y cogerle 30 prisioneros, entre estos últimos el gobernador de Chelva [Joaquín Pastor] y tres oficiales más; aprehendiendo armas, municiones y efectos de guerra, y presentándose a indulto el Comandante del cantón de San Martín, 11 carlistas y el cabecilla Sevilla.[41]

NOTICIAS [1875 mayo, primeros].
El brigadier Golfín batió a las facciones Palacios y Gamundi en Ademuz (Valencia) y Cuervo (Teruel), causándoles 27 bajas y haciéndoles 30 prisioneros incluso el gobernador de Chelva [Joaquín Pastor].
“La Gaceta” no contiene ningún decreto.- Inserta el parte detallado de la sorpresa de Cherta y confirma un telegrama de anoche sobre el ataque de Ademuz y Cuervo.- Se han presentado a indulto en Ademuz 13 carlistas.[42]

CORRESPONDENCIA DE PROVINCIAS.
CUENCA, 10 de mayo de 1875.
Señor director de “La Iberia”.
"Muy señor mío y de toda mi consideración: Escribo bajo la impresión de un acontecimiento importante: la entrada en esta ciudad de la pequeña columna, a las órdenes del brigadier Golfín [Luis Fernández Golfín Ferrer], con los prisioneros carlistas hechos en la atrevida cuanto bien combinada excursión, llevada a cabo sobre Ademuz (Valencia) [mayo 6]. La población entera, ansiosa de ver los prisioneros, entre los cuales hay algunos autores de los crímenes aquí cometidos; el gobernador civil, la diputación provincial y el ayuntamiento salieron a recibirla, y los vivas al brigadier Golfín y al ejército se repetían incesantemente y con grande entusiasmo. El brigadier contestó a la felicitación dirigida por las autoridades con un discurso enérgico, conciso y elegante, ofreciendo la seguridad de que los pueblos de la provincia se verían libres, como lo están hoy, de carlistas, impotentes para contener el esfuerzo de nuestras tropas. La actividad incesante de este jefe, sus grandes dotes militares, el acierto en las operaciones, la extinción completa de las comandancias y la confianza que por esto inspira a los pueblos, son garantía eficaz de que su promesa será cumplida, y la guerra no se reproducirá en este país. Sensible es que jefes de estas condiciones no obren con mayores fuerzas y en más extensa esfera para bien del orden y de la causa nacional: mas dejando esto al juicio del gobierno, haré a V. relación de las circunstancias qué concurrieron en la operación realizada con tal éxito.
[1875 mayo, primeros] El brigadier Golfín tuvo la confidencia de que el cabecilla Adelantado [Fernando Adelantado y Burriel], con 2.000 hombres, se hallaba en Ademuz huyendo del tifus que se había desarrollado en Chelva. Sin duda formó el proyecto de copar esta facción, y al efecto reunió la fuerza en Salvacañete por distintos caminos para no llamar tanto la atención del enemigo, aún cuando esta reunión la había hecho otras veces, acaso preparando los sucesos que tenía previstos. Una vez allí dispuso la marcha (a las cuatro de la mañana) en tres columnas: la primera por el centro, retrasada tres cuartos de hora de las otras dos, con dirección a la casa del Mojón y Tóveda [Castielfabib]; la segunda, unida a la tercera hasta la casa de la Boquilla [Salvacañete], tomó el camino de Santa Cruz de Moya, por Casa Borriol, dirección de Casas Altas, a situarse en la parte alta y punto a propósito para evitar la retirada del enemigo por la Hoz [río Boilgues]; y la tercera, desde la Boquilla a Los Santos y camino de Ademuz, a caer al Molino para impedir el paso  del puente.
Las dos columnas segunda y tercera, obedeciendo instrucciones precisas, emprendieron con la primera el movimiento envolvente, que encerraba a Ademuz en un círculo imposible de romper con la única salida del río Blanco [Turia o Guadalaviar], invadeable en aquella ocasión según las noticias que tenía adquiridas. Las tres columnas, marchando en esa diposición, calculada la distancia y el tiempo, llegaron con una exactitud admirable.
[1875 mayo, 6] Aparece la primera a un paso de Ademuz, y cuando los centinelas carlistas se apercibieron de ello, estaba a la vista del pueblo rompiendo el fuego la avanzada. En la sorpresa y confusión natural, más que defenderse, salieron en precipitada fuga sobre el molino a fin de ganar el puente. Pero al encontrar éste tomado por nuestras tropas, aumentó la confusión y se lanzaron unos al río (en el cual deben haber perecido muchos), y otros a la parte alta de Ademuz, donde en aquel momento llegaba la tercera columna, que a su vez rompió el fuego. El resultado de esta estratégica combinación fue el de causar al enemigo 27 muertos, cinco o seis heridos, treinta y tantos prisioneros, entre ellos dos oficiales y el titulado gobernador de Chelva [Joaquín Pastor], 11 caballos muertos, dos cogidos, armas, municiones y toda la documentación de la ronda volante del Collado, que era la que se encontraba en el pueblo, unida a varias comandancias reconcentradas en Ademuz por ser el día de la función religiosa que allí se celebra.
La facción Adelantado dos días antes se había retirado por la parte de Arcos [de las Salinas].
Gran influencia ha debido causar en las facciones este atrevido golpe, que les quita la tranquilidad e impunidad con que vivían en esta parte del reino de Valencia, foco de la insurrección carlista.
Si el brigadier Golfín hubiera contado con fuerza suficiente para internarse en aquellos desfiladeros probablemente habría continuado su marcha sobre Arcos, y dando alcance a Villalaín y Adelantado, que se hallaban situados por dicho punto, le hubiera causado la misma sorpresa, destrozando una parte considerable de las facciones del Centro.
Ya en otra ocasión persiguió a Palacios [el 12 de abril de este año, se enfrentó a las fuerzas de Palacios y Villalaín, en Guadalaviar (Sierra de Albarracín)] con tal insistencia que consiguió dispersarlo, hasta el extremo de que aún no ha podido reunir por completo su partida.
En Ademuz se ha sabido que los carlistas están haciendo la quinta [reclutando jóvenes para el ejército] de todos los hombres de 18 a 35 años, y éstos, poco gustosos en seguir sus aventuras, desean la presencia de nuestras tropas para ampararse en ellas.
En el mismo día en que se hizo la sorpresa de Ademuz retrocedió el brigadier con su columna a Landete, habiendo por tanto, recorrido tres provincias, puesto que una sección de caballería pasó por El Cuervo (Teruel) a sorprender la comandancia.
Para concluir la guerra civil sólo es necesario mucha actividad, muchos deseos y muchos Golfines".
De V., señor director, atento amigo, seguro servidor Q.S.M.B., (El corresponsal).[43]

CORRESPONDENCIA DE PROVINCIAS.
Cuenca, 20 de mayo de 1875.
Señor director de “La Iberia”:
Muy señor mío y de toda mi consideración: La marcha del brigadier Golfín a esta capital, verificada el 16 [mayo], ha causado aquí general alarma y descontento. Una actividad y energía poco comunes le habían acreditado como uno de los jefes más exactos en el cumplimiento de su deber. Con la extinción de las comandancias carlistas y la victoria de Ademuz [mayo 6](nunca visitado por las tropas en el largo período de la guerra) consiguió impedir las frecuentes correrías de Villalaín [Angel Casimiro Villalaín], Palacios [Manuel Salvador y Palacios] y Adelantado [Fernando Adelantado], evitar las exacciones y reanimar el espíritu de los pueblos, sumisos antes a los rebeldes por la falta de acción y dirección de las fuerzas militares. Es opinión común y cierta que cesa en el desempeño de su cargo por disposición del gobierno y que ignora quien le reemplazará; pero aún cuando éste reuniese superiores condiciones, como la confianza se adquiere y no se impone, mientras se experimenta al nuevo jefe y demuestra que posee igual vigor e inteligencia que su antecesor, los liberales vivirán agitados por el recuerdo de anteriores desgracias y el temor de otras nuevas, y la columna se fatigará inútilmente persiguiendo al enemigo, como ha sucedido hasta hace poco, por carecer de confidencias que le indiquen los movimientos de éste.
…De Chelva sabemos que sigue el sorteo y declaración de soldados de diez y ocho a treinta y cinco años. Se hace un sorteo por cada edad, y el cabecilla Adelantado protege las operaciones y decide los recursos contra los fallos del ayuntamiento. Son pocos los mozos que se presentan y muchos los que se refugian en los pueblos limítrofes de nuestra provincia…[44]

El 19 de mayo de 1875, fuerzas gubernamentales de Valencia sorprenden a la Junta Carlista en Alpuente y, perseguidas las facciones, se retiran vía Sierra de Javalambre, llegando hasta Villel y a las puertas del mismo Teruel, regresando porteriormente otra vez a Chelva. Concretamente, las facciones de Fernando Adelantado Burriel estaban el día 5 de junio en Alpuente, y las de Antonio Dorregaray Dominguera el día 12 de ese mes en Chelva, donde según parece, fue recibido con gran júbilo por la población, y celebrado su santo con gran boato el día 13 (San Antonio de Padua).

VALENCIA 20 [1875 mayo] (12:20 mañana).- El gobernador al ministro de la Gobernación [Francisco Romero Robledo]:
“El general en jefe con las brigadas Chacón [José Chacón y Fernández] y Sequera [Eduardo Sequera Pérez de Lema] y división Salamanca [general Manuel de Salamanca Negrete] entró ayer [mayo 19] en Chelva, sorprendiendo en Alpuente la Junta carlista, de la que quedaron muertos siete oficiales y prisioneros otros siete con el gobernador. La facción Adelantado, sin esperar en Chelva, fue perseguida por fuerzas mandadas por el brigadier Chacón [José Chacón y Fernández] y coronel Jiménez Palacios [Gregorio Jiménez Palacios], y en la huida se le hicieron cinco muertos y 30 heridos, continuando la persecución.
Estas noticias, recibidas en la tarde de hoy por conducto de los alcaldes, se confirman por las que acaban de recibirse del cuartel general”.
El hecho de que nos da cuenta “La Gaceta” y que amplían los partes que dejamos transcritos, es de grande importancia Chelva, era para los Carlistas la Estella del reino de Valencia. Muchos meses habían gastado en preparar aquella población para una ruda defensa, y en ella se creía asegurada la Junta carlista, que desde allí dictaba las órdenes, bajo las cuales se traía tan hostigados a los pueblos de aquella comarca con quintas, impuestos, secuestros personales y toda clase de violencias y mortificaciones.
El bizarro general en jefe del ejército del Centro [Rafael Echagüe y Bermingham] ha venido preparando con gran calma y cautela el golpe seguro y mortal que ha dado a los carlistas donde se creían más inexpugnables. Las pérdidas sufridas por éstos son considerables, y el efecto moral que ha de haberles causado esta derrota, indecible. Puede decirse, sin temor de equivocarse, que es el golpe de mayores consecuencias que hasta ahora se ha conseguido dar a las facciones, que en el Centro parecían más envalentonadas con la presencia de Dorregaray [Antonio Dorregaray y Dominguera] y la organización que se creía que éste estaba dando a aquellas fuerzas. Felicitamos al general Echagüe por este brillante hecho de armas, y al ejército de su digno mando que ha tomado parte en tan gloriosa operación.[45]

Manuel de Salamanca y Negrete (ejercito.mde.es)


Alpuente (alpuente.es)

Rafael Echagüe y Berningham (grabado de la Ilustración Española y Americana)

Leemos en "La Bandera Española":
“Dicen de Alpuente, con fecha 5 [1875 junio], que habían llegado a aquel punto las fuerzas de Adelantado [Fernando Adelantado y Burriel], a cuya caballería se les habían repartido 90 lanzas que han recibido no se sabe de dónde.
Según referían los individuos que forman la citada partida, desde el día 24 de mayo en que abandonaron su residencia de Chelva para hacer una excursión por Aragón, han recorrido los pueblos de La Yesa, Higueruelas, Torrijas, Manzanera, Sarrion, Cublas [Cubla] y Villel, llegando algunos carlistas hasta las cercanías de Teruel”.[46]

El jueves [1875 junio 10] salió el jefe carlista Dorregaray de Mosqueruela, marchando a Rubielos de Mora, donde sólo descansó un par de horas, volviendo a ponerse en marcha con dirección a Manzanera.
Le acompañan dos batallones muy cortos de fuerza y algunos caballos, y los que conocen bien el terreno, y pueden apreciar la situación de los jefes de la facción, suponen que se dirige hacia el rincón de Ademuz, o va a pasar por bajo de Teruel, buscando Alfambra, para dirigirse al Alto Aragón.[47]

Dice “El Diario Español” de anoche [1875 junio 14].
“Según las últimas noticias recibidas de Valencia el cabecilla Dorregaray y con la mayor parte de las fuerzas carlistas de aquella provincia, se ha dirigido desde Manzanera a su guarida de Chelva, donde parece se hallaba hace dos días [junio 12]”.
A las poblaciones que ya hemos dicho que se estaban fortificando en este distrito, tenemos que añadir la villa de Sarrión, en la que se encuentra la brigada de Borrero [Francisco Borrero y Limón].
Con ello queda asegurada la línea de Sagunto a Teruel y fácilmente podrá cortarse el paso de las facciones de Aragón y el Maestrazgo a la comarca de Chelva, pues la salida de aquéllas es naturalmente de Chelva a Alpuente, Manzanera y Sarrión, buscando Rubielos o Mora en dirección a Mosqueruela y Cantavieja.
La línea de Sagunto a Teruel tiene, como puntos intermedios, Segorbe y Sarrión, y desalojadas de Chelva y el rincón de Ademuz las facciones, puede quedar aquélla como sólida base de operaciones.[48]

Dorregaray [Antonio Dorregaray y Dominguera] llegó a Chelva el sábado [1875 junio 12] y fue recibido con repique de campanas y otras demostraciones de júbilo; pero cuando recibió muchas manifestaciones de simpatía fue el domingo, día de su santo [junio 13].
El lunes [junio 14] abandonó de nuevo Dorregaray aquella población, saliendo de ella a las cinco de la mañana en dirección al Norte, y se decía que su viaje a aquellas montañas reconocía como principal objeto encerrar en el Collado a Cucala [Pascual Cucala Mir], a quien se había formado ya consejo de guerra***.
    [*** Esta noticia aparece también en el diario “La Prensa” (de Madrid) con fecha 18 de junio. A excepción de esto, no he encontrado nada más que confirme la prisión de Cucala, pero a partir de aquí ya no se le conocen acciones de guerra. Sí se sabe, que al finalizar la contienda se exilia en Francia y se dedica al comercio de vinos, hasta su muerte por cáncer a primeros de 1892].
Se confirma la prisión de Cucala, que parece seguro que se halla encerrado en el fuerte que los carlistas poseen en el Collado de Alpuente. Montañeses llegados estos días a Valencia aseguran haberle visto cerca de aquel picacho con otros dos presos que no supieron quiénes eran.
De las fuerzas carlistas que antes mandaba Cucala se han encargado un tal Navarrete [José Navarrete] y Vizcarro [Vicente Vizcarro], los cuales se encontraban el lunes último [junio 14] en las Cuevas de Vinromá y Albocácer.
Son muchos, sin embargo, los que, personalmente afectos al cabecilla de Alcalá [Alcalá de Xivert (Pascual Cucala)], más que a la causa carlista, han abandonado las filas desde que ha caído en desgracia Cucala.[49]

Pascual Cucala Mir

Ya a mediados de junio de 1875 apenas quedan fuerzas carlistas importantes en Chelva. Dorregaray se había retirado hacia el Maestrazgo, y Adelantado hacia el Rincón de Ademuz. Poco más tarde, este último (Fernando Adelantado y Burriel) vuelve a Chelva, desde donde, tras la acción y ocupación por parte de la brigada de Eduardo Sequera (de la División Salamanca) sobre Chelva (25 de junio), y deshaciendo sus pasos, vuelve a refugiarse en el Rincón, para partir después al Maestrazgo.
Ahora quiero hacer una consideración, y es que, los principales jefes carlistas con su cuartel general en Chelva (en todas estas guerras), tuvieron como un segundo punto de concentración, reconcentración y en ocasiones de refugio ante las embestidas del ejército gubernamental, al Rincón de Ademuz. Entre otros, José Santés y Murgui, Manuel Monet y Martel, y ahora, Fernando Adelantado y Burriel.
A partir de ahora (junio finales), y una vez tomado Chelva, se decide por el gobierno convertir a este baluarte carlista (Chelva) en centro de operaciones. Así lo sería para la toma del fuerte del Collado de Alpuente, como se verá posteriormente.

[1875 junio, mediados] En Chelva no quedan otras fuerzas carlistas que las de la comandancia, y se susurra que van a ser trasladadas a la fortaleza del Collado.[50]

[1875 junio, finales] El avance del general en jefe con la cuarta división por la carretera de Teruel obligó a Dorregaray, como dije a Vds. ya en mi carta anterior, a abandonar el valle del Río Blanco [Turia o Guadalaviar] para no verse cortado del Maestrazgo, a donde se retiró por Sarrión y Rubielos [de Mora]; y los movimientos simultáneos de las divisiones primera y tercera sobre San Mateo y Vivel del Río, respectivamente, hicieron además al jefe enemigo temer por sus columnas y partidas destacadas, y ordenarles que se concentrasen en la comarca de Cantavieja. Así lo han hecho, en efecto, durante los últimos días, todas ellas menos la facción de Adelantado, en cuyo camino se colocó la segunda brigada de la segunda división (Borrero), que obligó a aquella a retroceder hacia el Rincón de Ademuz para no exponerse a ser destrozada.[51]

[1875 junio, finales] Estando en Tragacete, y aún cuando ya habían marchado a Cantavieja desde Chelva las facciones de Dorregaray y Adelantado, Golfín expuso al Ministro los inconvenientes de tener encomendada a una sola brigada, en aquellas circunstancias, la vigilancia de la línea tan extensa y abrupta como era la de Molina a Santa Cruz de Moya, para impedir el paso a los carlistas, que merced al impulso dado a la compañía del Centro, habrían de buscar la salvación atravesando aquella zona por los puntos más favorables y desamparados…
…que si se estacionaba en Molina, no podría atender a las avenidas del Rincón de Ademuz; si en Santa Cruz de Moya, estaba muy lejos de la raya de Guadalajara y Teruel; si elegía un punto central como Priego o Cuenca, se hallaría distante de todas partes…[52]

Del “Mercantil Valenciano” del 27 [1875 junio]:
Al llegar el viernes [1875 junio 25] a las once de la mañana, las avanzadas de las tropas del general Salamanca [Manuel de Salamanca Negrete] al punto llamado Santa Quiteria, distante una legua de Chelva, se encontraron con que numerosos grupos de carlistas coronaban aquellos picos, tratando de impedir el paso a las fuerzas liberales. El general ordenó fueran cañoneados los puntos ocupados por los carlistas, los cuales desde los primeros momentos principiaron un nutrido fuego de fusilería, que por la distancia no ocasionó ningún daño a nuestros soldados. No saldrían tan bien librados los carlistas, pues por espacio de algunas horas sufrieron los certeros disparos de la artillería.
Adelantado esperó en Chelva el resultado de la lucha, y cuando llegando sus fuerzas llenas de espanto, huyó con ellas a esconder su vergüenza en las escabrosidades del rincón de Ademuz.[53]

“Las Provincias” [1875 junio 30] publica la siguiente interesante relación de la marcha y ocupación de Chelva por la brigada Sequera, de la división Salamanca:
“El general Salamanca, durante la marcha, reconoció el castillo de Domeño y los puntos más importantes para la dominación de Chelva, no sólo como punto estratégico por su posición especial, desde donde el carlismo había organizado sus excursiones tanto a la provincia de Cuenca como a la de Albacete, sino porque Chelva ha sido el foco del Carlismo en esta provincia: en Chelva han nacido, digámoslo así, las facciones valencianas; en Chelva se han organizado todas las partidas; a Chelva han concurrido todos los cabecillas y todas las facciones cuando para la vida del carlismo han tenido que resolver algún asunto de interés supremo. Allí se organizaron y de allí salieron todas las atrevidas expediciones de los cabecillas Santés, Cucala, Palacios y otros muchos. Allí tenían su punto de cita los destrozados restos de las partidas, cuando, después de los descalabros que experimentaban por nuestras tropas, trataban de reorganizarse, como lo vimos después de la acción de Bocairente, Játiva y Minglanilla. Allí tenían su gobierno organizado, su banderín de enganche perpetuamente abierto, su hospital perfectamente acondicionado y su despensa bien provista.
Con Chelva se entendían todas las comandancias militares, y a Chelva hacían que rindiesen tributo todos los pueblos del rincón de Ademuz, Villar del Arzobispo, Utiel, y hasta los pueblos de la Mancha, que acobardados ante las amenazas y constantes exacciones, llevaban a Chelva su contingente de raciones y dinero, para convertir así a Chelva en el gran arsenal donde el carlismo de esta provincia sacaba todas sus provisiones de guerra y boca.
Al mismo tiempo que el general Salamanca, con la brigada Sequera [Eduardo Sequera Pérez de Lema], ocupa el baluarte y centro del carlismo en Valencia, la brigada Borrero [Francisco Borrero y Limón] ha sostenido en la línea avanzada de Sagunto a Teruel, últimamente establecida por el general en jefe, un combate con las facciones”.
En su última hora, "las Provincias" de ayer [1875 junio 29], dice:
...“Arrojada de Chelva la facción de Adelantado [Fernando Adelantado y Burriel], y no pudiéndose conservar en el rincón de Ademuz, trató de correrse hacia Aragón, y el domingo supo el brigadier Borrero (que estaba en Sarrión), que los carlistas habían llegado a Torrijo [¿Torrijas?], aldehuela situada en aquellos ásperos montes”.[54]

Francisco Borrero y Limón

Una carta de Chelva a “Las Provincias” confirma el rumor que ha circulado de que en el plan de operaciones del general Jovellar [Joaquín Jovellar Soler era el Ministro de la Guerra y participaba activamente en la contienda] entra el no abandonar aquella población antes bien convertirla en centro de operaciones, sentando su cuartel general donde hasta hoy ha tenido el carlismo sus reales. El domingo [1875 junio 27] debieron empezar las obras de ocupación, pues había pedido serones, jornaleros, caballerías, herramientas, aparatos telegráficos y ocho grandes anteojos.
Para que se comprenda la importancia de Chelva, la Estella del Maestrazgo, como suelen llamarla, no sólo como punto estratégico sino como centro donde el carlismo ha organizado sus correrías, baste decir que ha sido el foco carlista de la provincia; que allí han nacido las facciones valencianas; que a Chelva han concurrido todos los cabecillas y todas las facciones cuando han tenido que resolver algún asunto de interés supremo; que en Chelva se organizaron y de allí salieron las atrevidas expediciones de Santés, Cucala, Palacios y otros muchos; que allí tenían su cita los destrozados restos de las partidas cuando como en Bocairente, Játiva y Minglanilla quedaban en necesidad de reorganizarse: que en Chelva tenían su gobierno organizado, su banderín de enganche, su hospital bien acondicionado y su despensa no mal provista; que en aquella población se entendían todas las comandancias militares y en ella pagaban tributo todos los pueblos del rincón de Ademuz, Villar del Arzobispo, Utiel y hasta algunos de la Mancha.
El general ha publicado un bando para que sigan abiertos los establecimientos y circulen los ordinarios. Ha publicado otro para que salgan en el término de veinticuatro horas las familias y personas relacionadas con los carlistas, que no sean vecinos de Chelva, previniendo que en pasando este plazo, el que no lo haya cumplido será considerado prisionero de guerra; y por último, ha mandado borrar el rótulo de Hospital militar carlista.[55]
                       
El día 16 de julio de 1875, el general Manuel de Salamanca y Negrete, parte de Chelva (hasta hacía poco cuartel general carlista y ahora convertido en un centro de operaciones de este ejército del Centro). Su objetivo es rendir el fuerte del Collado de Alpuente, hasta ahora inexpugnable y última fortificación carlista en la zona y el Maestrazgo.
El día 19 de julio se rinde El Collado.

Desde que empezó la campaña actual, tomando la jefatura del ejército del Centro el bizarro general Jovellar [Joaquín Jovellar Soler, a la vez Ministro de la Guerra], no se pasa día sin que el telégrafo tenga que comunicarnos una u otra agradable noticia, ya del Centro, ya de Cataluña, ya del Norte. Con las que el telégrafo nos trasmitió anoche [1875 julio 19] y se publicó por medio de extraordinario de “La Gaceta”, se da por terminada la campaña en las provincias de Valencia, Castellón y Teruel. ¿Tardaremos en poder decir otro tanto de las de Tarragona, Lérida, Huesca, Gerona y Barcelona? Con ella la guerra quedaría únicamente localizada en el Norte y en estas provincias, del mismo modo combatidas por el peso de nuestras armas que por las divisiones intestinas que hoy fatigan y determinan la suerte del carlismo.
Ya habíamos dicho ayer que el general Salamanca [Manuel de Salamanca Negrete], el hombre de hierro, según le llama el último país que ha sido testigo de su actividad infatigable, había salido de Chelva para tomar el Collado de Alpuente, único resto de las fortificaciones levantadas por los carlistas en el Maestrazgo. Dos marchas, una de diez y seis horas y otra de nueve, bastaron para llegar con sus fuerzas, estado mayor y cuatro piezas Plasencia a mil metros del Collado el día 16 [julio], en el cual el brigadier Sequera [la brigada de Sequera pertenecía a la división del general Salamanca] con el resto de la infantería y dos cañones de plaza arribó a su vez a Corcolilla, población distante una hora del sitio en que acampó el mencionado general.
El 17 [julio] quedaron emplazadas las baterías, dando inmediatamente comienzo al ataque de la fortaleza, que ocupaba una posición ventajosísima para sus defensores, porque la constituye en condiciones muy superiores a las de Morella para resistir, pues el Collado se elevaba a unos 150 metros sobre la superficie que nuestro ejército pisaba, concluyendo en una escarpada peña cortada a pico.
A pesar de tan favorable disposición y de haberse los días anteriores abastecido los sitiados de toda clase de alimentos y de agua, y de contar con dos cañones bien dotados de municiones y demás efectos de guerra, el ataque ordenado por el bravo general Salamanca ha sido tan decisivo, que a los dos días obligaba a rendírsele incondicionalmente sus defensores, como atestigua el parte en que lo pone así en conocimiento del gobierno. No alcanzan las noticias que tenemos de esta parte del reino de Valencia más que al 16 [julio], día en que empezó el ataque; pero he aquí en qué términos el telégrafo del gobierno nos comunica los felices resultados del ataque y rendición:
“El general Salamanca al señor ministro de la Guerra: Campamento frente al Collado, 17 julio 1875, a las doce noche (trasmitido ayer por Valencia): Hoy el fuego de fusilería ha sido nutrido y frecuente, rechazándose una salida del enemigo y estrechando el bloqueo. Se han tomado a viva fuerza los tres fuertes que hay a media falda del cerro donde se halla el castillo, y se han situado dos baterías, de cuatro piezas cada una, habiendo subido la tropa a brazo las piezas Krupp y de á ocho largas. Al amanecer romperé el fuego vigorosamente”.
“Campamento al frente del Collado, 19 julio de 1875.- General Salamanca al ministro de la Guerra y general en jefe del ejército del Centro [Joaquín Jovellar Soler]: El fuerte del Collado con toda su guarnición se ha rendido a discreción y sin condiciones, después de rechazar las que presentó el enemigo al simularse el asalto por las fuerzas del teniente coronel Portillo a la una de la noche.
Sobre el fuerte se han hecho 507 disparos, de los que la generalidad han entrado en él, causando grandes destrozos. He mandado médicos para curar sus heridos, entre los que hay varios graves. Se han hecho prisioneros al titulado gobernador civil, 11 jefes y 300 más entre oficiales y tropa, Se han cogido dos cañones y mucho material de toda clase”.[56]

Toma del Castillo del Collado. (Croquis de Juan José García)

A continuación, noticias de D. Juan Valero Arnau, de la familia Valero, que fueron administradores de los señores de Torrebaja a finales del siglo XIX, y por adquisición posterior de tierras, grandes propietarios de este municipio y dueños de la “Casa Grande” de la actual plaza del Ayuntamiento. Los padres de Juan fueron Francisco Valero y Josefa Arnau, familia tradicionalista y carlista, al igual que lo fueron sus hijos.
D. Francisco, el padre, había servido en la Primera Guerra Carlista (1833-1840), y murió a manos de los liberales en su casa, cuando éstos entraron en Torrebaja, ya en la última Guerra (1872-1876).  Según Melchor Ferrer Dalmau “ya anciano, paralítico y sentado en un sillón”.
D. Juan Valero Arnau, perteneciente al ejército carlista, fue capitán de la compañía fija del Collado de Alpuente, o por lo menos lo era, durante el asedio a esa fortificación, hasta su toma por los alfonsinos el 19 de julio de 1875. Tras la rendición de El Collado, según unas fuentes, fue aprisionado (aparece en la lista de presos de esa acción) y ejecutado en Liria. Según la versión del periodista e historiador carlista Melchor Ferrer Dalmau, que le menciona como Teniente Coronel, logra escapar tras el asedio, y es muerto por los gubernamentales en Silla. En todo caso, antes de mediados de agosto, ya estaba muerto.
Aconsejo la atenta lectura de una de las publicaciones que siguen a continuación “Un Héroe del Collado”, de Melchor Ferrer Dalmau, narración posterior a este conflicto bélico, y que, aunque haya que coger “con pinzas”, por la filiación carlista del autor, define bien lo que fue el carlismo y la tradición de algunas familias (concretamente los Valero de Torrebaja).

Alfredo Sánchez Garzón, en la publicación “A propósito de los edificios civiles más emblemáticos de la localidad” escribe: … El mismo autor (Badía Marín, Vicente y Pérez Tarín, José Alejandro, del libro “Torrebaja, mi pueblo”) dice que “Cuando los señores de Torre Baja vendieron el pueblo a los colonos [en 1856 enero 23, dice Sánchez Garzón, en otras publicaciones], la casa Señorial quedó en poder de los administradores”; de hecho, la familia de don Francisco Valero adquirió de los últimos señores de Torrebaja grandes propiedades, entre ellas el Castillo o Palacio señorial”, añadiendo que a principios del siglo XX (1910), el conjunto “fue adquirido por don José Sánchez a los herederos de don Joaquín Valero.
Referente a los administradores de los últimos señores de Torrebaja, el mismo autor (Badía Marín, Vicente y Pérez Tarín, José Alejandro) en el libro "Torrebaja, mi pueblo") dice, aún sin poder confirmarlo, "que un hijo de éstos, [no era un hijo, sino el mismo administrador y ya propietario] don Francisco Valero, pereció en la torre víctima de los azares de la [última] guerra carlista" [1872-1876].
En correspondencia con lo anterior (y según dice Valeriano Herrero Herrero, su libro “La villa de Alpuente, aportación al conocimiento de un pueblo con historia”), en un documento que recoge la relación de los prisioneros carlistas que se rindieron en el castillo del Collado (Alpuente), en el que se reseña la clase, edad y pueblo de naturaleza, tomada del Boletín oficial de la Provincia de Castellón de la Plana, el miércoles 11 y viernes 13 de agosto de 1875 (número 18 y 19), aparece el Capitán don Juan Valero Arnau, de 40 años, natural de Castielfabib, provincia de Valencia, propietario. En el mismo listado figura don José Esparza Esparza, de 24 años, natural de Torrebaja, provincia de Valencia, jornalero.
En una nota final se dice: “El capitán carlista D. Juan Valero [Arnau], comprendido en esta relación, murió en Liria (Valencia) hoy día de la fecha”.
El mismo autor, en capítulo previo, donde se relata la toma del fuerte del Collado (Alpuente), recoge una nota que dice: “Algunos de los defensores debieron intentar huir, por cuanto sabemos -dice Melchor Ferrer- que el capitán  D. Juan Valero Arnau murió asesinado en Silla (Valencia), cuando su caballo cayó muerto, en desesperada carrera. El capitán Valero pertenecía a la compañía fija de El Collado”. Y en una nota, añade que el capitán Valero nació en Castielfabib y sirvió en el ejército del Centro, mandando la compañía fija del Collado, en 1875”.[57]

Corroborando estos datos del capitán Juan Valero, encuentro en la publicación “El Siglo Futuro” (Madrid), con fecha 12 abril 1875, y referida al Fuerte del Collado de Alpuente, la siguiente noticia:

“... La guarnición [de el Collado] se compone de 208 hombres, divididos en la forma que hemos manifestado; manda la compañía fija el capitán D. Juan Valero, y es mayor de de plaza el ex-guardia civil Jover...”.[58]

Y añado publicación carlista del boletín informativo “Fal Conde”- Granada 1987, donde de incluye publicación inédita de Melchor Ferrer Dalmau, referente a estos Valero de Torrebaja:

UN HEROE DEL COLLADO.
(Articulo inédito de D. Melchor Ferrer)
Consumada ya la traición del Centro, y retiradas las leales fuerzas valencianas sobre Aragón y Cataluña, en el Reino de Valencia sólo quedaba ondeando al viento la bandera de Carlos VII en el fuerte de El Collado. Aquella animosa guarnición se mantenía firme, aunque por el bloqueo a que era sometida por los alfonsinos, convertido luego en sitio, ninguna esperanza quedaba a los defensores.
Inútil la resistencia, no cabía más que la rendición. Capitularon los heroicos defensores de El Collado, cuando ninguna esperanza de socorro ni de éxito a una salida les era dado prever.
Uno de los heroicos defensores de El Collado consiguió escapar de los alfonsinos. Era el Teniente Coronel graduado, Jefe de las fuerzas fijas de guarnición en El Collado Don Juan Valero Arnau. Una vez su propósito obtenido, a caballo, se lanzó a través de la provincia de Valencia, y después de haber extenuado un corcel, consiguió llegar a Silla, donde cayó muerta su segunda montura. Pero desgraciadamente Silla estaba ocupado por los alfonsinos, soldados del regimiento de Granada, y cuando el Teniente Coronel Valero Arnau, agotado en su esfuerzo llegaba a la población, a bayonetazos fue muerto. No lo confesaron los liberales, pues el capitán alfonsino que entregó el cadáver hizo constar que la muerte era por asfixia y el juez, bien dispuesto a favor del nuevo régimen que entonces comenzaba su desdichada historia, no trató de averiguar por medio de un forense que era eso tan raro de la muerte por asfixia.
El teniente coronel Valero Arnau, pertenecía a una familia totalmente leal a la causa de la legitimidad. Su padre, Don Francisco Valero había servido en la primera guerra y murió en manos de los liberales cuando estos entraron en Torrebaja, y le encontraron ya anciano, paralítico, sentado en un sillón. La esposa de éste, Doña Josefa Arnau, era decidida y firme carlista. Durante la primera guerra vio partir para las filas de la legitimidad a sus hijos y como uno de ellos se hacía el remolón, puesto que era recién casado, y luchaba entre el deber de carlista y el cariño a su esposa, Doña Josefa hizo sacar de las cuadras un caballo y una vez ensillado llamó a su hijo diciéndole “O montas tú o monto yo”, por lo que el hijo comprendiendo que si no iba a cumplir su deber, muy decidida estaba su madre en ocupar su sitio, marchó a unirse a las fuerzas reales.
Tenía pues, Don Juan Valero Arnau el ejemplo de sus hermanos, la muerte y la lealtad de su padre, y sobre todo el espíritu de su madre. Esto le alentó en el bloqueo y sitio de El Collado, todo esto le impulsaba en su cabalgata a través de las huertas valencianas para acudir en Silla a la cita que le había dado la Muerte.
Pero este espíritu de lealtad carlista lo conservó su hijo casado con una hija del pintor Rafael Montesinos, que dejó la cámara real del Alcazar de Madrid, en fidelidad a sus convicciones carlistas. Lo conservaron sus descendientes y todos sus familiares y así en la última Cruzada, Francisco Valero, requeté aragonés muere en la gesta gloriosísima e incomparable de Belchite. Antonio Valero, toca su boina en el Tercio de Santiago y otro allegado, Ricardo Oliva, de apenas 14 años, va con los Requetés, alcanza la Medalla Militar, y acaba la lucha inválido de guerra...[59]

Torrebaja. Torre de los Picos (foto antigua de Alfredo Sánchez Garzón)

“La Gaceta” de hoy [1875 julio 21] publica las siguientes noticias de la guerra:
“Los partes recibidos del Centro anuncian que las fuerzas del ejército, aunque sean en corto número, recorren el territorio sin dificultad alguna.
El general Salamanca participa su llegada a Liria en el día de ayer, conduciendo 318 prisioneros, de ellos 72 jefes y oficiales, quedando en Chelva un oficial y 4 individuos gravemente heridos, prisioneros también.
Manifiesta asimismo que en el Collado existían dos cañones de a 8 centímetros, largos, muchos víveres, una imprenta y varios talleres.
Según participa el cónsul de España en Perpignan y otras autoridades, continúan las presentaciones de oficiales e individuos de tropa carlistas acogiéndose a indulto”.[60]

[1875 julio, finales] Una carta del cuartel general del ejército del Centro da estas interesantes noticias sobre los planes del general Jovellar:
“...Ya en días anteriores habían recibido las fuerzas que quedaron a la derecha del Ebro órdenes que han cumplido, encaminadas a la ocupación de los antiguos dominios de las facciones; de modo que sólo falta ampliarlas o reformarlas con arreglo a las circunstancias. Ignoro cuáles serán en definitiva las disposiciones que se adopten, pero puedo decir a Vd. En globo, que la primera división tiene cubiertos los pasos del Ebro desde Híjar hasta Foyon [Fayón], donde empiezan a cubrirlo las fuerzas de Cataluña, y que dividida en numerosas pequeñas columnas, recorre y vigila todo el país comprendido desde el mar al Guadalope [río] y desde el Ebro al Cervera, que la columna del Giloca [Jiloca] extiende su acción desde Daroca a Montalbán, dándose la mano con la brigada Borrero; que ésta basándose en Cantavieja, cubre el Alto Maestrazgo y se extiende hasta Lucena, en donde se comunica con la de Sequera (primera de la division Salamanca), que con su general a la cabeza, ha tomado el Collado y opera hasta Utiel, Requena, y Liria en toda la cuenca del río Blanco [Turia o Guadalaviar]. Con la importante toma de dicho fuerte [el Collado, julio 19] ha desaparecido del territorio de este ejército el último vestigio de la dominación carlista”.[61]

El 12 de septiembre es nombrado Presidente del Gobierno D. Joaquín Jovellar Soler, que ya venía siendo Ministro de la Guerra y que lo fue hasta finales de este año (1875 diciembre 21). Es de destacar su participación activa en esta última Guerra Carlista.


Tras la rendición del Collado de Alpuente (1875 agosto 19), la guerra ha terminado prácticamente en esta zona de Levante, Maestrazgo y Castilla la Nueva. No obstante la contienda continúa en Cataluña, País Vasco y Navarra.

En noviembre de 1875 finaliza la guerra en Cataluña, pero persiste en el Norte. Es a finales de febrero de 1876, cuando la guerra se da por concluida, partiendo el pretendiente Carlos de Borbón y Austria-Este a su exilio en Francia. Esto fue el 28 de febrero de 1876.

Carlos VII. Volveré (imagen de Comunión Tradicionalista Carlista)

[1875 noviembre] Los habitantes de Ademuz abrigan la confianza de que en breve comenzarán las obras de habilitación de la fortaleza conocida con el nombre de castillo de Ademuz, donde durante la pasada guerra se defendieron bizarramente los milicianos.[62]





[1] Recuenco Pérez, Julián. Publicación “Federico Santa Coloma Olimpo (1850-1929). Un general español a caballo entre dos guerras”. Revista digital de Historia Militar, 2014.
[2] Periódico “La Iberia” (Madrid): 13 enero 1875.
[3] Periódico “La Correspondencia de España” (Madrid): 14 enero 1875.
[4] Periódico “La Iberia” (Madrid): 20 enero 1875.
[5] Periódico “El Constitucional” (Madrid): 23 enero 1875.
[6] “Narración Militar de la Guerra Carlista de 1869 a 1876”. El Cuerpo de Estado Mayor del Ejército. TOMO XIV, 1889.
[7] Periódico “La Epoca” (Madrid): 21 enero 1875.
[8] Periódico “El Imparcial” (Madrid): 2 febrero 1875.
[9] Periódico “La Correspondencia de España” (Madrid): 2 febrero 1875.
[10] Periódico “El Pabellón Nacional” (Madrid): 9 febrero 1875.
[11] Periódico “El Pabellón Nacional” (Madrid): 12 febrero 1875.
[12] Periódico “La Correspondencia de España” (Madrid): 15 febrero 1875.
[13] Periódico “La Epoca” (Madrid): 16 febrero 1875.
[14] Periódico “La Iberia” (Madrid): 16 febrero 1875.
[15] Periódico “La Crónica de Cataluña” (Barcelona): 17 febrero 1875.
[16] Periódico “La Epoca” (Madrid): 18 febrero 1875.
[17] Periódico “La Epoca” (Madrid): 18 febrero 1875.
[18] Periódico “La Epoca” (Madrid): 26 febrero 1875.
[19] Periódico “La Epoca” (Madrid): 5 marzo 1875.
[20] Periódico “El Imparcial” (Madrid): 7 marzo 1875.
[21] Periódico “La Epoca” (Madrid): 7 marzo 1875.
[22] Periódico “La Epoca” (Madrid): 15 marzo 1875.
[23] Periódico “La Epoca” (Madrid): 12 marzo 1875.
[24] Periódico “El Imparcial” (Madrid): 16 marzo 1875.
[25] Periódico “Crónica de Cataluña” (Barcelona): 19 marzo 1875.
[26] Periódico “La Epoca” (Madrid): 2 abril 1875.
[27] Periódico “La Correspondencia de España” (Madrid): 4 abril 1875.
[28] Periódico “El Imparcial” (Madrid): 7 abril 1875.
[29] Periódico “El Bien Público” (Madrid): 8 abril 1875.
[30] Periódico “La Epoca” (Madrid): 8 abril 1875.
[31] Periódico “El Siglo Futuro” (Madrid): 8 abril 1875.
[32] Periódico “La Iberia” (Madrid): 13 abril 1875.
[33] Periódico “El Siglo Futuro” (Madrid): 12 abril 1875.
[34] Periódico “El Pabellón Nacional” (Madrid): 9 mayo 1875.
[35] Periódico “La Epoca” (Madrid): 26 abril 1875.
[36] Periódico “La Correspondencia de España” (Madrid): 30 abril 1875.
[37] “Narración Militar de la Guerra Carlista de 1869 a 1876”. El Cuerpo de Estado Mayor del Ejército. TOMO XIV, 1889.
[38] Recuenco Pérez, Julián. Publicación “Federico Santa Coloma Olimpo (1850-1929). Un general español a caballo entre dos guerras”. Revista digital de Historia Militar, 2014.
[39] Periódico “La Correspondencia de España” (Madrid): 8 mayo 1875.
[40] “Narración Militar de la Guerra Carlista de 1869 a 1876”. El Cuerpo de Estado Mayor del Ejército. TOMO XIV, 1889.
[41] “Boletín Oficicial de la Provincia de Guadalajara”: 10 mayo 1875.
[42] Periódico “La Lucha” (Gerona): 13 mayo 1875.
[43] Periódico “La Iberia” (Madrid): 14 mayo 1875.
[44] Periódico “La Iberia” (Madrid): 23 mayo 1875.
[45] Periódico “La Epoca” (Madrid): 20 mayo 1875.
[46] Periódico “El Siglo Futuro” (Madrid): 10 junio 1875.
[47] Periódico “El Globo” (Madrid): 14 junio 1875.
[48] Periódico “El Siglo Futuro” (Madrid) (publicación carlista): 15 junio 1875.
[49] Periódico “El Globo” (Madrid): 18 junio 1875.
[50] Periódico “La Iberia” (Madrid): 22 junio 1875.
[51] Periódico “La Epoca” (Madrid): 29 junio 1875.
[52] “Narración Militar de la Guerra Carlista de 1869 a 1876”. El Cuerpo de Estado Mayor del Ejército. TOMO XIV, 1889.
[53] Periódico “El Bien Público” (Mahón): 3 julio 1875.
[54] Periódico “La Epoca” (Madrid): 30 junio 1875.
[55] Periódico “Boletín de Comercio” (Madrid): 2 julio 1875.
[56] Periódico “La Epoca” (Madrid): 20 julio 1875.
[57] Sánchez Garzón, Alfredo (cronista oficial de la Mancomunidad de Municipios del Rincón de Ademuz). “Desde el Rincón de Ademuz”. Publicación “LA CASA GRANDE Y EL TORREON DE LOS PICOS DE TORREBAJA (VALENCIA), 2011.
[58] Periódico “El Siglo Futuro” (Madrid): 12 abril 1875.
[59] Boletín Informativo “Fal Conde”. Granada. Noviembre 1987 (publicación carlista).
[60] Periódico “El Globo” (Madrid): 21 julio 1875.
[61] Periódico “Boletín de Comercio” (Madrid): 28 julio 1875.
[62] Periódico “El Imparcial” (Madrid): 2 noviembre 1875.


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